Atlas de Descodificación Biológica · Sistema respiratorio · Nariz

Anosmia, hiposmia e hiperosmia

Medicina, tejidos implicados y exploración desde la Descodificación Biológica

Por Sara Sánchez Burgalés
Psicóloga colegiada n.º 36993 · Terapeuta integrativa · Diplomada en Descodificación Biológica por el Institut Ángeles Wolder
Conflicto general que propone el modelo

«Existe una vivencia relacionada con percibir o detectar mediante el olfato: algo que no quiero oler o recordar, o algo que necesito reconocer y anticipar para sentirme a salvo».

¿Qué son la anosmia, la hiposmia y la hiperosmia?

La anosmia es la pérdida completa del sentido del olfato. La hiposmia es una disminución de la capacidad para percibir o reconocer olores. La hiperosmia es un aumento de la sensibilidad olfativa: los olores se perciben con una intensidad excesiva.

El olfato comienza en células sensoriales especializadas situadas en la parte superior de la cavidad nasal. Una obstrucción, una alteración del epitelio olfatorio o un problema en las vías nerviosas puede modificar esta función.

Estas alteraciones no deben confundirse con la parosmia, en la que los olores reales se perciben deformados, ni con la fantosmia, en la que se percibe un olor sin que exista una fuente presente.

Cuándo consultar

La pérdida o disminución del olfato puede aparecer por infecciones respiratorias, sinusitis, alergias, pólipos, tabaquismo, envejecimiento, traumatismos, determinados medicamentos, exposición a sustancias químicas o algunas enfermedades neurológicas.

La hiperosmia también puede presentarse en contextos como la migraña, el embarazo, los cambios hormonales, determinados medicamentos o una sensibilidad individual aumentada.

Consulta con un profesional sanitario si el cambio:

  • No tiene una causa clara.
  • Persiste durante varias semanas.
  • Aparece después de un traumatismo.
  • Afecta especialmente a un solo lado.
  • Se acompaña de otros síntomas.

La evaluación puede incluir la historia clínica, una exploración otorrinolaringológica y pruebas olfativas.

Una alteración brusca acompañada de debilidad, dificultad para hablar, confusión o dolor de cabeza intenso requiere atención médica urgente.

Historia ilustrativa

Déjame contarte una historia

Clara aprendió de niña que el peligro podía llegar primero convertido en olor. Algunas noches, el alcohol y el tabaco entraban por el pasillo unos segundos antes que su padre. Desde la cama intentaba averiguar, por la intensidad de aquel aroma, si habría silencio o una nueva discusión. Sin darse cuenta, quedó grabada una necesidad: detectar cuanto antes lo que venía para poder protegerse.

Muchos años después comenzó a trabajar con un responsable que llevaba una colonia de notas parecidas. Él podía cambiar de humor sin previo aviso y las reuniones se llenaban de tensión. Clara reconocía el perfume antes de que entrara en el despacho y su cuerpo se ponía en alerta. Los olores le parecían cada vez más intensos. Sentía que necesitaba saber si se acercaba y que no podía bajar la guardia.

Meses más tarde pasó una infección respiratoria. La congestión remitió, pero durante un tiempo apenas pudo oler. Aquella pérdida debía estudiarse médicamente y podía explicarse por el proceso infeccioso. Sin embargo, también apareció una contradicción emocional: le angustiaba no detectar el humo, la comida o el peligro, pero una parte de ella sentía alivio porque había dejado de percibir el perfume que la mantenía vigilante.

En el acompañamiento emocional, Clara reconoció el hilo entre ambas experiencias. No se atribuyó el síntoma a su historia: se atendió la causa médica y, al mismo tiempo, pudo comprender por qué ciertos olores activaban en ella una alarma tan intensa. Diferenciar el despacho actual de aquellas noches de infancia formó parte de su proceso personal.

Lectura de la historia dentro del modelo

Posible conflicto programante: durante la infancia, el olor a alcohol y tabaco quedó asociado a discusiones, incertidumbre y peligro.
Posible conflicto desencadenante: la colonia del responsable, su conducta imprevisible y el ambiente laboral tenso reactivaron la necesidad de detectar la amenaza.
Hiperosmia durante la alerta: mientras necesitaba anticipar la llegada de su responsable, los olores se percibían con una intensidad excesiva.
Hiposmia después de la infección: el cambio del olfato tenía que ser valorado médicamente; dentro del modelo también se exploró el alivio de dejar de percibir el olor asociado a la amenaza.

Importante. La historia es ficticia y muestra cómo se formularía una hipótesis emocional. Reconocerse en ella no demuestra la causa del síntoma ni sustituye el diagnóstico y el tratamiento sanitario.

¿Qué propone la Descodificación Biológica?

La Descodificación Biológica es un enfoque que propone relacionar los síntomas físicos con la forma en que una persona ha vivido determinadas experiencias emocionales. Su hipótesis es que el sistema cerebro-cuerpo respondería a situaciones percibidas como amenazantes, inesperadas o difíciles de afrontar mediante cambios biológicos con una función adaptativa.

Dentro de este marco, las capas embrionarias se relacionan con temáticas generales:

  • El endodermo se vincula con la supervivencia y con la necesidad de atrapar, incorporar, conservar o expulsar un «bocado».
  • El mesodermo antiguo se relaciona con vivencias de agresión y protección.
  • El mesodermo nuevo se vincula con conflictos de desvalorización, incapacidad o impotencia.
  • El ectodermo se relaciona con el contacto, los vínculos, la separación y el territorio.

La función de cada tejido aporta el matiz específico

No basta con conocer la capa embrionaria.

En este artículo importa la función concreta de oler: percibir, reconocer, orientarse y anticipar mediante la información olfativa.

Por eso, el modelo diferencia entre reducir una percepción olfativa que se rechaza y aumentar la capacidad de detectar algo considerado relevante.

¿Por qué una situación actual puede activar una respuesta corporal?

El conflicto programante sería una experiencia anterior en la que quedó registrada una determinada forma de sentir.

El conflicto desencadenante sería una situación posterior que reactiva la misma forma de sentir del conflicto programante, aunque los hechos, el lugar o las personas sean diferentes.

Según este modelo, cuando la experiencia anterior no pudo resolverse emocionalmente de una forma que devolviera seguridad a la persona, quedaría registrada una manera automática de responder. Si más adelante aparece una situación vivida con la misma tonalidad emocional y la persona vuelve a sentirse sin recursos para afrontarla o manejarla, el organismo activaría un programa biológico como intento de adaptación o supervivencia. Dicho de una forma sencilla: el modelo propone que el cuerpo intenta aportar una solución biológica allí donde la persona no encontró una solución consciente o emocional.

La historia de Clara combina una experiencia anterior asociada al olor con una situación posterior que reactivó la vigilancia.

Importante. Esta explicación pertenece al marco interpretativo de la Descodificación Biológica. No describe un mecanismo clínico demostrado ni significa que la persona haya causado su síntoma por no saber resolver una situación.

Estas interpretaciones se presentan como propuestas de reflexión. El diagnóstico, las causas, las fases clínicas y el tratamiento se establecen mediante criterios médicos.

¿Cómo se aplica este modelo a la anosmia, la hiposmia y la hiperosmia?

Estas alteraciones no deben atribuirse automáticamente a un único tejido, conflicto o fase.

Primero debe estudiarse la causa médica. Dentro del mapa interpretativo utilizado en este artículo se diferencian principalmente dos recorridos.

Anosmia e hiposmia · epitelio olfatorio sensorial · ectodermo

Durante la Fase Activa, la persona estaría viviendo un olor real o simbólico como desagradable, peligroso o imposible de soportar:

  • «No quiero oler esto».
  • «Esto apesta».
  • «No quiero recordar lo que representa».
  • «Hay algo en esta situación que me huele mal».

El modelo propone una reducción funcional de la sensibilidad olfativa.

El sentido biológico propuesto sería disminuir la entrada de esa información para percibir menos aquello que se rechaza o que se encuentra asociado a una experiencia desagradable o amenazante.

Por este motivo, la hiposmia o la anosmia podrían notarse mientras la vivencia continúa activa.

Cuando la situación cambia o se resuelve, el tejido entraría en reparación. Durante la Post-solución A, el modelo describe edema, inflamación y congestión.

La obstrucción puede dificultar que las moléculas olorosas alcancen la zona olfatoria y provocar que la disminución del olfato se mantenga o se perciba con mayor intensidad.

En este caso, la congestión no constituiría el sentido biológico principal, sino una consecuencia del proceso de reparación del tejido.

Hiperosmia · glándulas mucoproductoras nasales · endodermo

Durante la Fase Activa, se exploraría una necesidad intensa de detectar, reconocer o anticipar mediante el olfato.

La persona necesitaría saber si algo es bueno y seguro para acercarlo u obtenerlo, o si es malo y peligroso para evitarlo o expulsarlo.

Pueden aparecer vivencias como:

  • «Necesito saber si esto es seguro».
  • «Tengo que detectar el peligro antes de que llegue».
  • «No puedo bajar la guardia».
  • «Necesito descubrir qué está ocurriendo».
  • «Tengo que reconocer si esto es bueno o malo para mí».

El modelo propone un aumento de la función secretora y de la capacidad olfativa.

El sentido biológico propuesto sería captar y discriminar mejor el olor para reconocer con anticipación una oportunidad o una amenaza.

La hipersensibilidad olfativa se notaría especialmente mientras continúa el estado de alerta.

Tras la resolución, durante la Post-solución A, aparecerían hinchazón y congestión mientras la actividad aumentada se normaliza.

En este momento podría producirse una hiposmia transitoria, aunque anteriormente hubiera existido hiperosmia.

«No quiero percibir este olor o lo que representa; o necesito detectarlo cuanto antes para saber si estoy a salvo».
Esta explicación muestra la lógica interna de la Descodificación Biológica, no un mecanismo médico demostrado. Una pérdida o alteración persistente del olfato necesita valoración profesional, aunque la persona identifique una vivencia emocional coincidente.

¿Qué experiencias emocionales puedes explorar?

Una pregunta para empezar

Anosmia o hiposmia · Fase Activa · epitelio olfatorio · vía ectodérmica

¿Qué situación estás viviendo en la que sientes que hay un olor, una persona o algo en el ambiente que te resulta desagradable, peligroso o imposible de soportar y que no quieres seguir percibiendo?

Hiposmia con congestión · Post-solución A · epitelio olfatorio · vía ectodérmica

¿Qué situación has vivido en la que has sentido que algo olía mal, que no querías percibirlo o que necesitabas alejarte, y qué cambió poco antes de que aparecieran la congestión y la disminución del olfato?

Hiperosmia · Fase Activa · glándulas mucoproductoras · vía endodérmica

¿Qué situación estás viviendo en la que sientes que necesitas detectarlo todo, reconocer cuanto antes si algo es bueno o peligroso y permanecer alerta ante una persona, un alimento, un lugar o un ambiente?

Síntoma recurrente

¿Qué situación estás viviendo de forma reiterada en la que sientes que algo «te huele mal», que necesitas dejar de percibirlo o que debes anticipar continuamente un peligro para sentirte a salvo?

Posibles situaciones relacionadas

Situaciones reales

  • Una infección respiratoria, congestión, alergia, pólipos, traumatismo, medicamento o exposición química coincidente con el cambio del olfato.
  • Un olor corporal, de hospital, humo, comida, enfermedad o producto químico que se vive con rechazo o alerta.

Situaciones figuradas

  • Un ambiente familiar, laboral o de pareja que «huele mal», genera desconfianza o parece ocultar algo.
  • La necesidad de reconocer cuanto antes si una persona, alimento, lugar u oportunidad es segura.
  • Un olor vinculado a una persona de la que se desea alejar o cuya ausencia se siente.
  • Sentir que no se detectó un peligro a tiempo y permanecer después en hipervigilancia.
  • Sospechar que está sucediendo algo, pero no conseguir identificarlo.

Preguntas para reconstruir la secuencia

  • ¿Cuándo apareció por primera vez la alteración y qué estaba ocurriendo entonces?
  • ¿Apareció después de una infección, congestión, alergia, traumatismo o cambio de medicación?
  • ¿Qué olor no soportabas?
  • ¿Con qué persona, lugar o situación estaba relacionado?
  • ¿Qué situación sentías que «olía mal»?
  • ¿Qué necesitabas detectar, reconocer o anticipar y sentías que no podías?
  • ¿Qué cambió antes de que el olfato disminuyera, aumentara o comenzara a recuperarse?
  • Si se repite, ¿qué persona, olor, lugar o contexto aparece antes de cada episodio?

¿Quieres explorar qué puede haber detrás de tu síntoma?

Si quieres que te acompañe a comprender cómo puede relacionarse este síntoma con tu historia personal, puedes escribirme.

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Tejidos, capas embrionarias, funciones y conflictos

Tejido Capa embrionaria Función Conflicto emocional propuesto
Epitelio olfatorio sensorial Ectodermo Recibir y transmitir la información olfativa. No querer oler o recordar una información vivida como desagradable o peligrosa; algo real o figurativo que «huele mal».
Glándulas mucoproductoras nasales Endodermo Producir secreción y participar en la captación de sustancias olorosas. Necesidad de detectar si algo es beneficioso y acercarlo, o peligroso y evitarlo o expulsarlo.

Fases del síntoma

El modelo organiza el proceso en una secuencia. La alteración percibida depende del tejido propuesto: la reducción sensorial ectodérmica y el aumento glandular endodérmico se situarían en Fase Activa; la inflamación y la congestión aparecerían durante la reparación.

Gráfica de las fases del Programa Especial Línea temporal interpretativa desde la normotonía, pasando por bioshock, fase activa, resolución del conflicto, post-solución A, epicrisis representada como un pico ascendente y post-solución B, hasta volver a la normotonía. Evolución temporal según el modelo interpretativo Normotonía Bioshock Fase activa Simpaticotonía Resolución del conflicto Post-solución A Fase edematosa Epicrisis Post-solución B Fase cicatricial Normotonía Tono parasimpático predominante

¿En qué fase sitúa este modelo cada alteración?

Anosmia o hiposmia sensorial: puede situarse en Fase Activa por reducción funcional, o aumentar durante Post-solución A si existe edema y congestión.

Hiperosmia glandular: Fase Activa, mientras se mantiene la necesidad de detectar y anticipar. La reparación puede acompañarse de congestión e hiposmia transitoria.

Secuencia 1 · epitelio olfatorio sensorial · vía ectodérmica

1. Fase Activa

Qué ocurre en el tejido: reducción funcional de la sensibilidad olfativa según el modelo.

Qué puede notar la persona: hiposmia o anosmia, a veces con sequedad.

Sentido biológico propuesto: percibir menos una información olfativa vivida como desagradable, peligrosa o vinculada a un recuerdo que no se desea revivir.

2. Post-solución A

Qué ocurre en el tejido: edema, inflamación y congestión durante la reparación.

Qué puede notar la persona: nariz tapada, secreción y disminución del olfato porque el aire alcanza peor la zona olfatoria.

Sentido del proceso en esta fase: reparar el tejido previamente alterado.

3. Epicrisis

Qué ocurre en el tejido: breve intensificación de la respuesta.

Qué puede notar la persona: secreción, estornudos, obstrucción o fluctuación del olfato.

Sentido del proceso en esta fase: producir una descarga breve antes de continuar la reparación.

4. Post-solución B

Qué ocurre en el tejido: disminuyen el edema y la inflamación.

Qué puede notar la persona: mejora gradual de la respiración nasal y recuperación variable del olfato.

Sentido del proceso en esta fase: completar la reparación y recuperar progresivamente la función.

5. Normotonía

Qué ocurre en el tejido: la función se estabiliza, si no existen lesión persistente, otra causa médica o reactivaciones.

Qué puede notar la persona: percepción estable o cambios residuales.

Secuencia 2 · glándulas mucoproductoras nasales · vía endodérmica

1. Fase Activa

Qué ocurre en el tejido: aumento de la función secretora y de la capacidad olfativa según el modelo.

Qué puede notar la persona: hiperosmia, vigilancia ante los olores y posible aumento de secreción.

Sentido biológico propuesto: captar y discriminar mejor el olor para reconocer anticipadamente una oportunidad o un peligro.

2. Post-solución A

Qué ocurre en el tejido: hinchazón, inflamación y congestión mientras se normaliza la actividad aumentada.

Qué puede notar la persona: nariz tapada, moco e hiposmia transitoria.

Sentido del proceso en esta fase: normalizar y reparar el tejido.

3. Epicrisis

Qué ocurre en el tejido: breve reactivación funcional y cambio en la secreción.

Qué puede notar la persona: pico de mucosidad, estornudos o variación pasajera del olfato.

Sentido del proceso en esta fase: facilitar la transición hacia la normalización final.

4. Post-solución B

Qué ocurre en el tejido: disminuyen la hinchazón, la secreción y la inflamación.

Qué puede notar la persona: respiración más libre y recuperación de una sensibilidad olfativa equilibrada.

Sentido del proceso en esta fase: completar la normalización glandular.

5. Normotonía

Qué ocurre en el tejido: la actividad secretora y la sensibilidad se estabilizan.

Qué puede notar la persona: percepción olfativa habitual o nuevas oscilaciones si se repite el proceso.

La fase no puede deducirse únicamente por el nombre del síntoma. Deben conocerse la causa médica, la estructura afectada, la presencia de congestión y la cronología real.

Rieles, recordatorios y reactivaciones

Un perfume, humo, alcohol, comida, un hospital, una habitación, una persona, una fecha o una frase pueden quedar asociados al primer episodio. Si hay recurrencias, se observará qué contexto reactiva el rechazo a percibir o la necesidad de detectar y anticipar.

También deben registrarse infecciones, alergias, congestión, traumatismos, medicamentos, exposición a sustancias, migrañas y tratamientos. Estos datos permiten diferenciar una asociación emocional de la evolución médica real.

Mi reflexión como terapeuta

El olfato está profundamente unido a la memoria. Un aroma puede devolvernos a una escena antes de que la mente encuentre palabras. En el acompañamiento emocional exploraría qué representa ese olor, qué necesidad de vigilancia activa y qué información la persona desearía dejar de percibir.

El objetivo es reconocer asociaciones y recuperar seguridad sin convertir la vivencia emocional en un diagnóstico. La exploración personal acompaña; la valoración otorrinolaringológica y el tratamiento de la causa continúan siendo necesarios.

Bibliografía y fuentes consultadas

Medicina y otorrinolaringología

Psicología y Descodificación Biológica

Las siguientes referencias se citan como fuentes del modelo interpretativo, no como evidencia de causalidad médica:

  • Espinosa del Valle, Luis Felipe. Guía Psique-Cerebro-Órgano, 2.ª ed., 2025. Nariz, pp. 470-473.
  • Institut Ángeles Wolder. Materiales formativos del Diplomado en Descodificación Biológica.

Sobre la autora

Sara Sánchez Burgalés es psicóloga colegiada n.º 36993 y terapeuta integrativa, diplomada en Descodificación Biológica por el Institut Ángeles Wolder.

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Contenido educativo. No sustituye la valoración ni el tratamiento sanitario.