Ausencias (petit mal): síntomas y significado biológico

Atlas de Descodificación Biológica · Sistema tegumentario · Epidermis

Ausencias (petit mal)

Crisis epiléptica generalizada · Asociación ectodérmica propuesta · Contacto y separación

Por Sara Sánchez Burgalés
Psicóloga colegiada n.º 36993 · Terapeuta integrativa · Diplomada en Descodificación Biológica por el Institut Ángeles Wolder
Conflicto general que propone el modelo

«No quiero estar aquí ni permanecer en contacto con esta situación; quisiera ausentarme, dejar de verla, escucharla o sentirla». Dentro de la asociación ectodérmica también se exploran una separación no deseada o un contacto impuesto del que la persona no puede alejarse.

¿Qué son las ausencias o petit mal?

Las crisis de ausencia, antiguamente llamadas petit mal, son crisis epilépticas generalizadas que producen una interrupción breve y repentina de la conciencia. La persona puede quedarse con la mirada fija, detener durante unos segundos lo que estaba haciendo y retomarlo después sin recordar el episodio.

Duración y manifestación

Suelen durar pocos segundos. Puede haber parpadeo, pequeños movimientos de la cara o automatismos de manos y boca.

Frecuencia

Pueden repetirse muchas veces al día y confundirse con distracción, ensoñación o falta de atención.

Valoración

Requieren evaluación neurológica. El electroencefalograma ayuda a identificar la actividad eléctrica característica y a diferenciar otros episodios.

No son voluntarias

La persona no decide desconectarse ni puede interrumpir la crisis por voluntad. Se trata de un fenómeno neurológico real.

Atención médica. Una primera crisis, episodios repetidos de mirada fija o una alteración de la conciencia deben ser valorados por profesionales sanitarios. La exploración emocional no sustituye el EEG, el diagnóstico neurológico ni el tratamiento antiepiléptico.
Historia orientativa · Caso ficticio

«Ojalá pudiera desaparecer cuando empiezan a discutir»

Claudia tenía ocho años cuando su profesora comenzó a observar que, durante algunos segundos, dejaba de responder y mantenía la mirada fija. Después retomaba la actividad como si nada hubiese sucedido. Su familia consultó con neurología y el electroencefalograma confirmó que se trataba de crisis de ausencia. Comenzó el seguimiento y el tratamiento indicado.

Al reconstruir el contexto, sus padres explicaron que los primeros episodios habían coincidido con una etapa de discusiones frecuentes en casa. Claudia no podía detenerlas ni marcharse. A veces se encerraba en su habitación, pero continuaba escuchando las voces. Con palabras sencillas dijo: «Cuando empiezan, no quiero estar allí ni oír nada».

Dentro del modelo se exploró aquella vivencia como un contacto ambiental impuesto: no quería permanecer en contacto con la escena ni con lo que escuchaba, pero no podía separarse físicamente. También aparecía la impotencia de no poder cambiar lo que ocurría. Esto ofreció un lenguaje para acompañar su experiencia, pero no se presentó como la causa médica de la epilepsia.

La intervención se centró en mantener el seguimiento neurológico y, paralelamente, ofrecerle seguridad: los adultos evitaron discutir delante de ella, acordaron una rutina de protección y le permitieron expresar cuándo necesitaba salir de una conversación. Por su edad no se forzó la búsqueda de un conflicto programante anterior; se trabajó primero con la situación contemporánea al inicio de las crisis.

Lectura de la historia dentro del modelo

Manifestación: episodios breves de mirada fija y falta de respuesta
Diagnóstico: crisis de ausencia confirmadas mediante valoración neurológica y EEG
Contexto: discusiones familiares que la niña presenciaba sin poder detenerlas ni alejarse
Vivencia explorada: «no quiero estar aquí ni seguir en contacto con esta escena»
Matiz: impotencia e imposibilidad de escapar
Abordaje: tratamiento médico y acompañamiento emocional complementario
Historia ficticia. No afirma una relación causal entre los conflictos familiares y la epilepsia; muestra cómo puede explorarse el contexto emocional sin sustituir la atención neurológica.

¿Qué propone la Descodificación Biológica?

La Descodificación Biológica es un enfoque que propone relacionar los síntomas físicos con la forma en que una persona ha vivido determinadas experiencias emocionales. Su hipótesis es que el sistema cerebro-cuerpo respondería ante situaciones inesperadas, amenazantes o difíciles de afrontar mediante cambios biológicos con un sentido de adaptación o supervivencia.

Este modelo se apoya en las capas embrionarias. Durante el desarrollo embrionario los órganos y tejidos se forman a partir de estas capas, y cada una se relaciona con una familia de conflictos:

Endodermo

Supervivencia: captar, conservar, digerir o expulsar aquello que resulta esencial o peligroso.

Mesodermo antiguo

Protección frente a una agresión, un ataque o un peligro para la integridad.

Mesodermo nuevo

Desvalorización, incapacidad o impotencia vinculadas al sostén, movimiento o eficacia.

Ectodermo

Contacto, separación y territorio: separación no deseada, pérdida del contacto o contacto impuesto.

¿Por qué se menciona la epidermis si la crisis es neurológica?

Médicamente, una ausencia es una alteración transitoria de la actividad eléctrica cerebral; no es una lesión de la epidermis. La guía utilizada para organizar el Atlas incluye la ausencia y la pérdida temporal de conciencia dentro de la crisis epileptoide del programa ectodérmico de la epidermis. Esta es una asociación propia del modelo, no una clasificación neurológica aceptada.

Desde esa asociación se explora el eje contacto-separación: una separación dolorosa, el miedo a perder el contacto o, en la polaridad contraria, un contacto impuesto del que la persona quisiera apartarse. La función del episodio se aborda simbólicamente como «ausentarme de un momento que no quiero ver, escuchar, sentir o vivir».

¿Por qué una situación posterior puede reactivar la respuesta?

Conflicto programante

Sería una primera separación o contacto impuesto vivido de forma abrupta, dolorosa e irresoluble, que deja asociada una determinada manera de sentir.

Conflicto desencadenante

Sería una situación posterior que reactiva esa misma vivencia —aunque los hechos sean distintos—: «otra vez no puedo alejarme», «otra vez pierdo el contacto» o «otra vez no quiero estar presente».

En niños se comienza por lo que estaba ocurriendo cuando aparecieron los episodios. No se presupone un trauma ni se fuerza una experiencia anterior; se pregunta de forma abierta y sin inducir respuestas.

¿Cómo se aplica este modelo a las ausencias?

Cuando la persona vive una separación o un contacto impuesto —fase activa—, la guía propone para la epidermis una disminución de sensibilidad y de memoria reciente. El sentido biológico propuesto sería percibir menos el dolor de la ausencia o sentir menos un contacto que se desea evitar.

Cuando algo cambia o comienza a resolverse —se recupera el contacto, se acepta la separación o la persona siente que puede salir de la situación— se iniciaría la reparación, con restitución celular, inflamación e hipersensibilidad. Entre los dos tramos de reparación, el modelo describe una crisis epileptoide: una agudización breve en la que la guía sitúa, entre otras manifestaciones, la ausencia y la pérdida temporal de conciencia.

Esto no significa que cada crisis de ausencia demuestre una separación ni que la epidermis produzca la crisis. Para la medicina se trata de una descarga eléctrica cerebral generalizada. Dentro de la exploración terapéutica se estudian dos planos complementarios: qué situación de separación o contacto impuesto había vivido la persona y qué cambió antes del episodio; y qué estaba ocurriendo inmediatamente antes de la desconexión.

Lectura funcional complementaria. Además del eje ectodérmico, puede explorarse la vivencia «no quiero estar aquí», «no quiero ver ni escuchar esto» o «no puedo escapar y quisiera desaparecer de este momento». No equivale a querer morir y no debe sugerirse al niño como explicación previa.

¿Qué experiencias emocionales puedes explorar?

Una pregunta para empezar

¿Qué situación de separación o contacto impuesto estaba viviendo la persona cuando comenzaron las ausencias, qué cambió o empezó a resolverse y qué estaba ocurriendo inmediatamente antes de cada episodio?

Reconstruir el inicio y el contexto

  • ¿Cuándo apareció la primera ausencia y qué edad tenía la persona?
  • ¿Qué estaba ocurriendo entonces en su vida familiar, escolar o relacional?
  • ¿Hubo una separación, una pérdida de contacto, un cambio de cuidador, de colegio o de hogar?
  • ¿Existía un contacto, una convivencia o una situación que no pudiera evitar?
  • ¿Había algo que hubiera preferido no ver, escuchar, percibir o vivir?
  • ¿Se sentía impotente porque no podía cambiar, detener ni abandonar lo que ocurría?

Observar cada episodio sin inducir respuestas

  • ¿A qué hora y en qué lugares aparecen más las crisis?
  • ¿Con quién estaba y qué sucedió inmediatamente antes?
  • ¿Hay conversaciones, asignaturas, sonidos, personas, fechas o ambientes que coincidan repetidamente?
  • ¿En qué situaciones prácticamente nunca aparecen?
  • ¿Qué tienen en común los distintos momentos de desconexión?

Cuando se trata de un niño

  • Preguntar primero a los adultos cuándo comenzaron y qué cambios rodearon el inicio.
  • Hablar con el niño de forma abierta: «¿Hay momentos en los que te gustaría estar en otro sitio?» o «¿hay cosas que preferirías no ver o escuchar?».
  • No decirle que existe un trauma, que quiere escapar o que sus emociones producen las crisis.

¿Quieres explorar el contexto emocional?

La terapia puede acompañar la vivencia de separación, contacto impuesto o impotencia sin sustituir el diagnóstico ni el tratamiento neurológico.

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Tejidos, capas embrionarias, funciones y conflictos

Tejido o estructura Capa embrionaria Función o ubicación en el modelo Conflicto propuesto
Sistema nervioso central Origen neuroectodérmico Origen médico de la manifestación: alteración eléctrica cerebral generalizada. No se le asigna aquí una causalidad emocional. No corresponde establecer un conflicto médico causal.
Epidermis de la piel Ectodermo · modelo epitelial EDED La guía sitúa la ausencia temporal en la crisis epileptoide del programa de epidermis. Es una asociación interpretativa, no el origen médico de la crisis. Separación no deseada, pérdida del contacto o contacto impuesto; «no quiero permanecer en contacto con esta situación».

Fases del proceso

Esta gráfica representa la secuencia que propone el modelo ectodérmico. No es la evolución médica de la epilepsia y no permite predecir ni diagnosticar una crisis.

Gráfica de las fases del Programa Especial Línea temporal interpretativa desde la normotonía, pasando por bioshock, fase activa, resolución del conflicto, post-solución A, epicrisis representada como un pico ascendente y post-solución B, hasta volver a la normotonía. Evolución temporal según el modelo interpretativo Normotonía Bioshock Fase activa Simpaticotonía Resolución del conflicto Post-solución A Fase edematosa Epicrisis Post-solución B Fase cicatricial Normotonía Tono parasimpático predominante

Lectura orientativa de la asociación ectodérmica

1. Fase Activa

Qué propone el modelo: Ante una separación o contacto impuesto, la guía propone pérdida celular superficial, hiposensibilidad y disminución de la memoria reciente.

Qué puede notar la persona: La piel puede estar más seca, fría, pálida o menos sensible. Médicamente no puede deducirse de aquí cuándo aparecerá una ausencia.

2. Conflictólisis y PCL-A

Qué propone el modelo: Tras un cambio o resolución comienza la restitución de la epidermis, con edema e hipersensibilidad.

Qué puede notar la persona: Pueden existir enrojecimiento, picor, inflamación o mayor sensibilidad cutánea. Estos signos no diagnostican una fase ni una crisis epiléptica.

3. Crisis epileptoide

Qué propone el modelo: La guía describe una agudización breve entre los dos tramos de reparación y sitúa aquí la ausencia o pérdida temporal de conciencia.

Qué puede notar la persona: En una crisis de ausencia puede haber interrupción brusca de la actividad, mirada fija, falta de respuesta, parpadeo o automatismos durante segundos.

4. PCL-B

Qué propone el modelo: El modelo propone que la reparación continúa y que la epidermis tiende a normalizarse.

Qué puede notar la persona: La persona suele retomar inmediatamente la actividad tras una ausencia típica, aunque puede no recordar el episodio. El seguimiento corresponde a neurología.

5. Normotonía o nuevos episodios

Qué propone el modelo: El tejido recuperaría su funcionamiento habitual. Si hay repeticiones, el modelo busca situaciones o estímulos que actúan como raíles.

Qué puede notar la persona: Las ausencias pueden repetirse muchas veces al día. Su frecuencia o desaparición no demuestra que un conflicto emocional se haya activado o resuelto.

Contexto, localización y lateralidad biológica

Una crisis de ausencia es generalizada y no se localiza en el lado derecho o izquierdo de la piel. Por eso la lateralidad no se utiliza para asignar el episodio a una relación concreta. Si además existe una manifestación epidérmica localizada, esa zona puede explorarse por separado.

Personas diestras

En una manifestación cutánea lateralizada, el lado izquierdo suele explorarse como materno-filial y el derecho con pareja, padre, hermanos, amistades, compañeros u otros vínculos colaterales.

Personas zurdas

La orientación se invierte: el lado derecho suele explorarse como materno-filial y el izquierdo con pareja, padre, hermanos, amistades, compañeros u otros vínculos colaterales.

Posibles raíles contextuales

Puede registrarse si los episodios coinciden con una persona, un lugar, una conversación, una asignatura, un sonido, una fecha o un ambiente determinado. Una coincidencia repetida puede orientar la conversación terapéutica, pero no demuestra una causa emocional.

Mi reflexión como terapeuta

Una ausencia no es una elección, una distracción voluntaria ni una forma consciente de evitar una situación. El primer paso es siempre el diagnóstico y seguimiento neurológico. Después, si la persona o la familia lo desean, puede explorarse qué estaba ocurriendo alrededor del inicio y qué situaciones se viven como imposibles de sostener o abandonar. La finalidad es ofrecer recursos y seguridad, nunca responsabilizar al niño o a su familia de la epilepsia.

Bibliografía y fuentes consultadas

Medicina

Descodificación Biológica

Esta referencia se cita como fuente del modelo interpretativo, no como evidencia de causalidad médica:

  • Espinosa del Valle, Luis Felipe. Guía Psique-Cerebro-Órgano, 2.ª ed., 2025. Epidermis de la piel.

Sobre la autora

Sara Sánchez Burgalés es psicóloga colegiada n.º 36993 y terapeuta integrativa.

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Contenido educativo. No sustituye la atención sanitaria.