Atlas de Descodificación Biológica · Sistema digestivo · Estómago

Enfermedad ulcerosa gástrica

Medicina, tejidos implicados y exploración desde la Descodificación Biológica

¿Qué es la enfermedad ulcerosa gástrica?

La enfermedad ulcerosa gástrica consiste en la presencia de una o más úlceras en el revestimiento del estómago. Una úlcera es una lesión profunda de la mucosa expuesta al ácido y a la pepsina. Puede causar dolor o ardor en la parte alta del abdomen, náuseas, plenitud, pérdida de apetito y, en ocasiones, sangrado, perforación u obstrucción.

Las causas más frecuentes de las úlceras pépticas son la infección por Helicobacter pylori y el uso de antiinflamatorios no esteroideos, como ibuprofeno, naproxeno o aspirina. La endoscopia permite localizar la lesión y tomar biopsias cuando están indicadas; el tratamiento depende de la causa y de las complicaciones.

Dentro del modelo utilizado en este Atlas, no todas las zonas del estómago se interpretan igual. La curvatura mayor, el fundus, el cuerpo y el antro glandular se estudian por la vía endodérmica; la curvatura menor y el píloro se estudian por la vía ectodérmica territorial. Por eso la localización exacta debe conocerse antes de formular la hipótesis emocional.

Cuándo buscar atención médica

El vómito con sangre o con aspecto de posos de café, las heces negras o con sangre roja o granate, el mareo, el desmayo, la palidez, el pulso rápido o el dolor abdominal súbito, intenso y persistente requieren atención médica inmediata.

Consulta también si el dolor se repite, empeora, aparece pérdida de peso, anemia, vómitos persistentes o dificultad para comer. H. pylori y los antiinflamatorios deben investigarse y tratarse según las indicaciones sanitarias.

Historia ilustrativa

Déjame contarte una historia

Cuando murió su madre, Marta y sus dos hermanos heredaron una pequeña casa con un local en la planta baja. Durante años habían hablado de venderla y repartir el dinero, pero uno de sus hermanos propuso convertirla en un negocio familiar. Marta aceptó y aportó sus ahorros para reformarla, convencida de que por fin tendría una fuente de ingresos propia.

Las obras terminaron, el local empezó a funcionar y, sin embargo, ella nunca pudo utilizarlo. Su hermano ocupó el espacio con su empresa, aplazó una y otra vez la firma del acuerdo y le decía que todavía no había beneficios para repartir. Marta tenía legalmente una parte de aquel «bocado», había invertido en él y podía verlo cada semana, pero no obtenía nada. «Ya lo tengo, pero no puedo aprovecharlo y esto no lo puedo digerir», repetía después de cada reunión.

La situación no era nueva en su forma de sentir. Cuando tenía doce años, sus padres le permitieron guardar el dinero que ganaba ayudando durante el verano. Había pensado utilizarlo para una excursión escolar, pero poco antes del viaje su padre lo empleó para reparar el coche familiar. No fue una experiencia traumática, aunque Marta aprendió que algo podía pertenecerle y, aun así, no estar disponible para ella.

Después de casi un año de discusiones, los hermanos acudieron a una mediación. Acordaron valorar el inmueble, formalizar el alquiler del local y compensar a Marta por la inversión realizada. Por primera vez vio una salida concreta y dejó de revisar cada día las cuentas para comprobar si volvía a quedarse sin su parte.

Durante las semanas siguientes aumentaron el dolor y las náuseas. La endoscopia localizó una úlcera en la zona de la curvatura mayor y las pruebas detectaron H. pylori. Marta recibió el tratamiento indicado y siguió el control digestivo hasta comprobar la evolución de la lesión.

En esta historia, la localización en la curvatura mayor orienta la exploración hacia un «bocado» ya incorporado que Marta no conseguía digerir ni aprovechar. Si la úlcera hubiera estado en la curvatura menor o el píloro, el conflicto propuesto sería distinto: una contrariedad territorial, una injusticia, un sometimiento o una dificultad para ocupar y defender el propio lugar.

Lectura de la historia dentro del modelo

Localización representada en la historia: curvatura mayor del estómago, estudiada por el modelo como tejido glandular endodérmico.

Posible conflicto programante: durante la infancia aprendió que algo podía ser suyo y, aun así, quedar fuera de su alcance o utilizarse sin que pudiera decidir.

Posible conflicto desencadenante: invierte sus ahorros en un inmueble que ya le pertenece, pero no puede utilizarlo, disfrutarlo ni obtener la parte económica que considera propia.

Resolución del conflicto: comienza cuando la mediación concreta el alquiler, reconoce su inversión y establece una forma real de aprovechar su parte.

Conflicto emocional según la zona gástrica: curvatura mayor: no poder digerir, procesar o aprovechar un bocado incorporado; curvatura menor y píloro: injusticia, sometimiento, contrariedad o pérdida del propio lugar.

¿Qué propone la Descodificación Biológica?

La Descodificación Biológica es un enfoque que propone relacionar los síntomas físicos con la forma en que una persona ha vivido determinadas experiencias emocionales.

Su hipótesis es que el sistema cerebro-cuerpo respondería a situaciones percibidas como amenazantes, inesperadas o difíciles de afrontar mediante cambios biológicos que tendrían un sentido de adaptación o supervivencia.

Una de las referencias de este enfoque es la llamada Nueva Medicina Germánica, formulada por el doctor Ryke Geerd Hamer. Dentro de esta teoría se proponen correspondencias entre los conflictos biológicos, las áreas cerebrales y los diferentes órganos y tejidos según su origen embrionario.

Para comprender cómo se establecen estas relaciones, primero es necesario conocer qué son las capas embrionarias y cómo se vinculan, dentro de este modelo, con las distintas formas de vivir un conflicto.

¿Cómo relaciona este modelo las capas embrionarias con los conflictos biológicos?

Para entenderlo de una forma sencilla, este modelo propone que cada una de las capas embrionarias —a partir de las cuales se desarrollan los diferentes tejidos y órganos de nuestro cuerpo— estaría relacionada con un tipo principal de conflicto biológico.

Los órganos y tejidos derivados del endodermo, controlados según este modelo por el tronco cerebral, estarían relacionados principalmente con conflictos de supervivencia vinculados con la necesidad de atrapar, incorporar, conservar, digerir o expulsar un «bocado».

En el mundo animal, ese «bocado» sería literalmente el alimento o la sustancia necesaria para sobrevivir. En el ser humano también puede representar un alimento real, pero el modelo amplía su significado a cualquier cosa que la persona considere imprescindible para su seguridad o supervivencia: un trabajo, una casa, dinero, una oportunidad, un proyecto, el apoyo de alguien, el cariño, el amor, unas palabras o una relación.

Los órganos y tejidos derivados del mesodermo antiguo, controlados por el cerebelo según este enfoque, se relacionarían principalmente con conflictos de agresión y protección: sentirse atacado, amenazado, herido o en peligro, y necesitar proteger la propia integridad o la de alguien cercano.

Los órganos y tejidos derivados del mesodermo nuevo, controlados por la sustancia blanca cerebral, se relacionarían con conflictos de desvalorización, incapacidad o impotencia. La persona puede sentir que no es suficientemente fuerte, hábil o valiosa; que no puede realizar una determinada función, defenderse, sostenerse, avanzar o responder como necesita.

Por último, los órganos y tejidos derivados del ectodermo, controlados por la corteza cerebral según este modelo, estarían relacionados con conflictos de contacto, relación y territorio. Aquí se explorarían vivencias de pérdida de contacto o separación, contactos impuestos o no deseados, dificultades dentro de los vínculos, invasión del espacio personal, pérdida del propio lugar, sometimiento o conflictos territoriales.

La función de cada órgano aporta el matiz específico

Aunque los órganos y tejidos de una misma capa embrionaria compartirían una temática biológica general, el conflicto concreto dependería de la función que realiza cada estructura.

Las zonas endodérmicas de la faringe y del estómago se relacionarían con la temática general del «bocado», pero no la expresarían de la misma manera. En la faringe se exploraría principalmente la necesidad de atrapar, incorporar, hacer pasar o expulsar ese bocado. En el estómago, en cambio, la vivencia se relacionaría con digerir, procesar o asimilar algo que ya ha sido incorporado.

De esta forma, según la Descodificación Biológica, no solo sería importante lo que ha sucedido, sino cómo lo ha interpretado y vivido la persona: qué sintió, qué necesitaba, qué no pudo expresar y qué situación percibió como imposible de resolver.

¿Por qué una situación actual puede activar una respuesta corporal?

Para comprender por qué una experiencia concreta podría relacionarse con un determinado síntoma, este enfoque diferencia entre el conflicto programante y el conflicto desencadenante.

El conflicto programante sería una experiencia anterior —con frecuencia vivida durante la infancia, la adolescencia o una etapa de especial vulnerabilidad— en la que la persona registró una determinada forma de sentir. No es necesario que la experiencia fuera objetivamente traumática; lo importante, según este modelo, sería cómo la interpretó la persona y qué percepción quedó asociada.

El conflicto desencadenante sería la situación actual que reactiva aquella misma manera de sentir. No tiene que repetirse exactamente el acontecimiento anterior ni intervenir la misma persona: puede tratarse de una experiencia diferente que se vive con la misma tonalidad emocional o el mismo «resentir».

Cuando la situación presente conecta con aquella experiencia anterior y la persona no encuentra recursos para afrontarla, expresarla o resolverla, la Descodificación Biológica propone que el organismo podría activar una respuesta relacionada con el órgano o tejido asociado a esa función biológica, para promover la supervivencia.

En la enfermedad ulcerosa gástrica, el posible conflicto desencadenante depende de la zona. En la curvatura mayor se exploraría una situación que la persona ya ha incorporado pero no consigue digerir, aprovechar o disfrutar. En la curvatura menor y el píloro se exploraría una contrariedad territorial: injusticia, sometimiento, decisión impuesta o pérdida del propio lugar. El conflicto programante se buscaría en una experiencia anterior con la misma forma de sentir. Cuando la lesión persiste o reaparece, se prestará atención a situaciones intensas, prolongadas o repetidas, sin utilizar esta lectura para decidir la causa o la gravedad médica de la úlcera.

Estas interpretaciones se presentan como propuestas de reflexión y acompañamiento emocional. Reconocerte en una historia puede ayudarte a comprender cómo viviste una determinada experiencia, identificar necesidades que quedaron pendientes y desarrollar nuevos recursos para afrontar situaciones semejantes.

Una vez establecido, el síntoma o la enfermedad necesita su propio proceso de atención y evolución. La exploración emocional puede acompañar ese proceso, mientras que la valoración, el seguimiento y el tratamiento médico continúan siendo necesarios.

Si quieres saber más sobre la Descodificación Biológica, puedes leer aquí el artículo completo.

¿Cómo se aplica este modelo a la enfermedad ulcerosa gástrica?

La enfermedad ulcerosa gástrica no se asigna automáticamente a una sola capa embrionaria. Primero debe localizarse la lesión. La curvatura mayor, el fundus, el cuerpo y el antro glandular se exploran desde la función de digerir y aprovechar; la curvatura menor y el píloro se exploran desde la sensibilidad, el territorio y la capacidad de ocupar o defender un lugar.

En la vía endodérmica (curvatura mayor, fundus, cuerpo y antro glandular del estómago), el modelo propone un aumento de la actividad secretora mientras la persona vive la dificultad para digerir o aprovechar el «bocado». La cavidad ulcerada se situaría principalmente durante la reorganización posterior, después de la resolución del conflicto, cuando se reduce o degrada el tejido aumentado.

En la vía ectodérmica territorial (curvatura menor y píloro del estómago), el modelo sitúa la ulceración mientras la persona todavía vive una injusticia, un sometimiento o una contrariedad territorial. Después de la resolución comenzarían el edema, la inflamación, el relleno de la lesión y el posible sangrado.

El sangrado no recibe un conflicto independiente. Es una complicación de la úlcera y puede producir hematemesis, melena o, si es rápido y abundante, hematoquecia. Su presencia requiere valoración médica y no basta para determinar la fase del proceso.

¿Qué experiencias emocionales puedes explorar?

Una pregunta para empezar

Primero, localizar la úlcera y estudiar su causa

¿En qué zona exacta del estómago se encuentra la úlcera, existe H. pylori y hay consumo habitual de antiinflamatorios u otros factores médicos?

Curvatura mayor, fundus, cuerpo o antro · vía endodérmica

¿Qué situación habías vivido, y qué empezó a cambiar o resolverse antes de que se descubriera o se hiciera más molesta la úlcera, en la que sentías que no podías digerir, procesar o aprovechar un «bocado» importante que ya habías incorporado?

Curvatura menor y píloro del estómago · vía ectodérmica territorial · persona diestra u hombre zurdo

¿Qué situación estás viviendo de forma intensa, prolongada o repetitiva en la que te sientes sometido injustamente, alguien interfiere constantemente en tu territorio o debes obedecer una decisión con la que no estás de acuerdo?

Curvatura menor y píloro del estómago · vía ectodérmica territorial · mujer zurda

¿Qué situación estás viviendo de forma intensa, prolongada o repetitiva en la que no sabes cuál es tu lugar, función o posición dentro de tu grupo o territorio, o sientes que debes elegir entre una opción y otra?

Si la úlcera gástrica es recurrente

¿Qué situación reaparece, con qué persona o contexto empeoran las molestias y qué experiencia indigesta o contrariedad creías haber resuelto pero vuelve una y otra vez?

Posibles situaciones relacionadas

Situaciones reales:

  • Presentar una enfermedad física con infección por Helicobacter pylori.
  • Tomar un medicamento antiinflamatorio no esteroideo, como ibuprofeno, naproxeno o aspirina, que puede lesionar la mucosa.
  • Presentar una situación física de dolor o ardor epigástrico, náuseas, plenitud, pérdida de apetito o molestias relacionadas con las comidas.
  • Presentar una situación física de sangrado digestivo con vómito de sangre, heces negras o sangre roja o granate en las deposiciones.
  • Presentar una enfermedad física con perforación, penetración u obstrucción causada por una úlcera.

Situaciones figuradas:

  • Tener algo que se deseaba o necesitaba, pero sentir que no se puede disfrutar, aprovechar ni obtener la parte que corresponde.
  • No poder digerir o procesar una noticia, una pérdida, una traición, una discusión o un problema económico o familiar.
  • Estar sometido injustamente por una persona de la familia, la pareja, el trabajo, la escuela u otra institución.
  • Ser desplazado, desautorizado o humillado en un puesto, una función o un espacio que se consideraba propio.
  • Tener que obedecer una orden o una decisión importante con la que no se está de acuerdo.
  • Quedar situado entre dos personas, grupos o posiciones enfrentadas y no saber dónde colocarse.
  • No encontrar el propio lugar o tener que elegir entre dos opciones importantes, sintiendo que cualquiera de ellas implica una pérdida.

Sentido biológico del síntoma según la Descodificación Biológica

Enfermedad ulcerosa gástrica como diagnóstico

La enfermedad ulcerosa gástrica no tiene un único sentido biológico dentro del modelo: el sentido propuesto cambia según la zona del estómago en la que se encuentra la lesión.

El orden será: localizar la úlcera → identificar el tejido → aplicar la vía de la curvatura mayor o la vía territorial de la curvatura menor y el píloro.

Curvatura mayor, fundus, cuerpo y antro · vía endodérmica

El sentido biológico propuesto sería aumentar la capacidad de secretar, mezclar, descomponer y aprovechar un «bocado» que la persona considera importante, pero que no consigue digerir o utilizar.

Mientras la persona está viviendo el conflicto, el modelo describe aumento de la función glandular y, si la experiencia se prolonga, crecimiento de tejido. La úlcera no sería el beneficio adaptativo de esta fase.

Cuando el conflicto se ha resuelto comenzaría la reorganización del tejido aumentado. El modelo situaría la cavidad ulcerada, el edema, la inflamación y algunas molestias durante esta reparación. Por ello, los síntomas podrían hacerse más notorios después de la resolución del conflicto.

Curvatura menor y píloro · vía ectodérmica territorial

El sentido biológico propuesto sería aumentar la sensibilidad y ampliar temporalmente la superficie o el espacio de paso para responder ante una injusticia, un sometimiento o una pérdida del propio lugar.

Mientras la persona todavía está viviendo el conflicto, el modelo describe hipersensibilidad y ulceración. El dolor o el ardor pueden ser notorios y la lesión puede profundizarse si la vivencia es intensa, prolongada o recurrente.

Cuando el conflicto se ha resuelto comenzaría el relleno de la ulceración, con edema, inflamación y posible sangrado. Después puede presentarse un pico breve de dolor, espasmo o hemorragia, denominado epicrisis dentro del modelo.

¿Quieres explorar qué puede haber detrás de tu síntoma?

Si quieres que te acompañe a comprender cómo puede relacionarse este síntoma con tu historia personal, puedes escribirme.

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Tejidos, capas embrionarias, funciones y conflictos

Tejido

Capa embrionaria

Función

Conflicto emocional

Glándulas de la curvatura mayor, fundus, cuerpo y antro

Endodermo

Secretar ácido, pepsinógeno y moco; mezclar y descomponer el alimento para favorecer su aprovechamiento.

No poder digerir, procesar o aprovechar un «bocado» necesario; tener lo que no se quiere y no tener lo que se quiere; no poder obtener o disfrutar la parte que se considera propia.

Mucosa de la curvatura menor y el píloro

Ectodermo territorial

Revestir, aportar sensibilidad y regular el contacto y el paso del contenido hacia el duodeno.

Contrariedad, injusticia o sometimiento territorial; no encontrar el propio lugar, no poder decidir o tener que aceptar una jerarquía vivida como invasiva.

Fases del síntoma

Este modelo organiza el proceso en una secuencia. La Fase Activa comienza cuando la persona vive el conflicto y permanece mientras la situación se percibe como no resuelta. La resolución del conflicto marca el inicio de la Fase de reparación: primero aparece una etapa más edematosa, después una epicrisis breve y finalmente una etapa de cicatrización hasta regresar a la normotonía.

Gráfica de las fases del Programa Especial Línea temporal interpretativa desde la normotonía, pasando por bioshock, fase activa, resolución del conflicto, post-solución A, epicrisis representada como un pico ascendente y post-solución B, hasta volver a la normotonía. Evolución temporal según el modelo interpretativo Normotonía Bioshock Fase activa Simpaticotonía Resolución del conflicto Post-solución A Fase edematosa Epicrisis Post-solución B Fase cicatricial Normotonía Tono parasimpático predominante
¿En qué fase sitúa este modelo la enfermedad ulcerosa gástrica?

Curvatura mayor endodérmica: el aumento funcional se situaría mientras el conflicto está activo y la cavidad ulcerada principalmente durante la reorganización posterior, después de la resolución del conflicto.

Curvatura menor y píloro ectodérmicos: la ulceración se situaría mientras la persona vive la contrariedad. Después de la resolución aparecerían inflamación, edema, relleno y posible sangrado; una agudización breve posterior puede intensificar el dolor o la hemorragia.

A. Curvatura mayor, fundus, cuerpo y antro · vía endodérmica

1. Fase activa

Qué ocurre en el tejido: El modelo propone aumento de la actividad secretora y, si la vivencia se mantiene, crecimiento del tejido glandular. La ulceración visible no se situaría automáticamente en esta fase para esta vía.

Qué puede notar la persona: Puede haber aumento de acidez, digestiones pesadas, sensación de actividad gástrica o pocos síntomas específicos.

Sentido biológico propuesto en esta fase: Aumentar la capacidad de descomponer, mezclar y aprovechar un «bocado» vivido como necesario pero difícil de digerir.

2. Post-solución A

Qué ocurre en el tejido: Después de la resolución del conflicto disminuiría la función aumentada y comenzaría la reorganización del tejido. El modelo describe degradación o eliminación del sobrecrecimiento previo, con edema, congestión y posible formación de una cavidad ulcerada.

Qué puede notar la persona: Pueden aparecer o aumentar dolor, náuseas, plenitud, inflamación y, si existe una lesión, sangrado.

Sentido biológico propuesto en esta fase: Reducir la actividad aumentada y reorganizar el tejido después de la resolución del conflicto.

3. Epicrisis

Qué ocurre en el tejido: Puede producirse una agudización breve de la actividad secretora y motora, con contracciones intensas y posible sangrado de una zona lesionada.

Qué puede notar la persona: Puede producirse un pico de dolor, náusea, vómito o sangrado. La hematemesis, la melena o el mareo requieren atención urgente.

Sentido biológico propuesto en esta fase: Realizar un reajuste breve antes de continuar la reparación.

4. Post-solución B

Qué ocurre en el tejido: Disminuirían el edema y la congestión y continuaría la cicatrización y estabilización del tejido.

Qué puede notar la persona: El dolor y la inflamación tenderían a disminuir mientras continúa la cicatrización, siempre que la causa médica esté tratada.

Sentido biológico propuesto en esta fase: Completar la cicatrización y recuperar una función digestiva estable.

5. Normotonía

Qué ocurre en el tejido: La mucosa recuperaría un funcionamiento más estable; las recurrencias obligan a revisar la causa médica y el patrón de situaciones repetidas.

Qué puede notar la persona: La mucosa se estabiliza. Las molestias persistentes o recurrentes necesitan seguimiento.

Sentido biológico propuesto en esta fase: Mantener la integridad y la función habituales de la mucosa.

B. Curvatura menor y píloro · vía ectodérmica territorial

1. Fase activa

Qué ocurre en el tejido: Mientras la persona todavía está viviendo la contrariedad, el modelo describe hipersensibilidad y pérdida de sustancia o ulceración de la mucosa. Si la vivencia es intensa, prolongada o recurrente, la lesión podría profundizarse.

Qué puede notar la persona: Puede aparecer dolor o ardor por hipersensibilidad mientras se forma o profundiza la ulceración.

Sentido biológico propuesto en esta fase: Aumentar la sensibilidad y ampliar temporalmente la superficie o el espacio de paso para reaccionar ante una injusticia, un sometimiento o una contrariedad territorial.

2. Post-solución A

Qué ocurre en el tejido: Después de la resolución del conflicto comenzaría el relleno de la zona ulcerada, con edema, inflamación y una disminución transitoria de la sensibilidad. Puede existir fragilidad y sangrado.

Qué puede notar la persona: La inflamación y el relleno pueden causar dolor, presión, náuseas o sangrado.

Sentido biológico propuesto en esta fase: Reconstruir la superficie modificada mientras el conflicto estaba activo.

3. Epicrisis

Qué ocurre en el tejido: Se reactivaría brevemente la hipersensibilidad y podrían aumentar el dolor, el espasmo, la náusea, el vómito o el sangrado de la lesión.

Qué puede notar la persona: Puede producirse un pico intenso de dolor, espasmo, vómito, hematemesis o melena.

Sentido biológico propuesto en esta fase: Reajustar brevemente la sensibilidad y el tono antes de continuar la reparación.

4. Post-solución B

Qué ocurre en el tejido: Disminuirían el edema y la inflamación y continuaría la cicatrización de la mucosa.

Qué puede notar la persona: El dolor y la inflamación tenderían a disminuir mientras continúa la cicatrización y se trata la causa médica.

Sentido biológico propuesto en esta fase: Completar la reconstrucción y recuperar la sensibilidad habitual.

5. Normotonía

Qué ocurre en el tejido: La mucosa recuperaría su estabilidad; las recaídas pueden mantener una ulceración o una reparación incompleta y requieren seguimiento médico.

Qué puede notar la persona: La mucosa se estabiliza. La recurrencia exige revisar H. pylori, medicamentos y otras causas.

Sentido biológico propuesto en esta fase: Mantener la integridad y la función habituales de la mucosa.

Lateralidad en la vía territorial de la curvatura menor

Dentro de este modelo, la lateralidad biológica influiría en la tonalidad interpretativa de la curvatura menor y el píloro. En las personas diestras y en el hombre zurdo se exploraría principalmente una contrariedad territorial vivida con injusticia, rencor o sometimiento. En la mujer zurda se daría más peso a la identidad, el rol o la posición dentro del territorio y a la dificultad para elegir entre opciones.

La curvatura mayor endodérmica no modifica su lectura por ser una persona diestra o zurda. La lateralidad solo orienta las preguntas de la vía territorial dentro del modelo.

Rieles, recordatorios y reactivaciones

Una comida, una reunión, una discusión, un reparto, una persona o una decisión pueden quedar asociados al dolor y reactivar la dificultad para digerir o la sensación de injusticia.

En el plano físico deben registrarse H. pylori, antiinflamatorios, anticoagulantes, tabaco, alcohol, síntomas, relación con las comidas, episodios de sangrado y los resultados de endoscopias y biopsias.

Mi reflexión como terapeuta

En una úlcera gástrica, conocer la zona evita hacer una pregunta demasiado general. La curvatura mayor orienta hacia lo que no se consigue digerir o aprovechar; la curvatura menor y el píloro orientan hacia el lugar, la injusticia y la contrariedad territorial.

El acompañamiento puede ayudar a reconocer qué se vive como indigesto o imposible de defender. Al mismo tiempo, tratar H. pylori, revisar los antiinflamatorios, vigilar el sangrado y confirmar la cicatrización siguen siendo imprescindibles.

Bibliografía y fuentes consultadas

Medicina y gastroenterología

NIDDK. Peptic Ulcers Stomach or Duodenal Ulcers.

NIDDK. Symptoms and Causes of Peptic Ulcers.

NIDDK. Diagnosis of Peptic Ulcers.

NIDDK. Treatment for Peptic Ulcers.

Psicología y Descodificación Biológica

Las siguientes obras se citan como fuentes del modelo interpretativo:

Espinosa del Valle, J. Guía psique-cerebro-órgano.

Institut Ángeles Wolder. Materiales formativos del Diplomado en Descodificación Biológica.

Hamer, Ryke Geerd. Compendio de la Nueva Medicina Germánica; Flèche, Christian. El origen emocional de las enfermedades; Sellam, Salomon. Diccionario de Biodescodificación; Corbera, Enric. Fundamentos de Biodescodificación.

Sobre la autora

Sara Sánchez Burgalés es psicóloga colegiada n.º 36993 y terapeuta integrativa, diplomada en Descodificación Biológica por el Institut Ángeles Wolder.