Gastritis gástrica
Medicina, tejidos implicados y exploración desde la Descodificación Biológica
¿Qué es la gastritis gástrica?
La gastritis gástrica es la inflamación de la mucosa del estómago. Puede ser aguda o crónica y muchas personas no presentan síntomas. Cuando aparecen, pueden incluir dolor o molestia en la parte superior del abdomen, náuseas, vómitos, saciedad precoz, plenitud después de comer, pérdida de apetito o adelgazamiento.
La gastritis no es sinónimo de cualquier ardor o dolor gástrico. También debe diferenciarse de la gastropatía, en la que existe daño de la mucosa con poca o ninguna inflamación. Entre sus causas se encuentran la infección por Helicobacter pylori, la gastritis autoinmunitaria y determinados medicamentos o sustancias que dañan el revestimiento gástrico.
El diagnóstico puede requerir historia clínica, revisión de medicamentos, pruebas para H. pylori, análisis y endoscopia con biopsias. Dentro del modelo de este Atlas también es importante conocer la región afectada: la curvatura mayor, el fundus, el cuerpo y el antro glandular se estudian por la vía endodérmica; la curvatura menor y el píloro se estudian por la vía ectodérmica territorial.
Solicita valoración si el dolor, las náuseas, los vómitos o la pérdida de apetito persisten, se repiten o interfieren con la alimentación. La localización de la inflamación y su causa deben estudiarse; H. pylori, los antiinflamatorios y otras enfermedades requieren un tratamiento específico.
El vómito con sangre o con aspecto de posos de café, las heces negras o con sangre, el mareo, el desmayo, la palidez, la falta de aire, el dolor abdominal súbito e intenso o la incapacidad para retener líquidos requieren atención médica inmediata.
Déjame contarte una historia
Raquel llevaba casi un año desarrollando un proyecto que podía cambiar su posición en la empresa. Había trabajado noches enteras, coordinado al equipo y resuelto cada dificultad. Sin embargo, el día de la presentación, su nueva jefa mostró el proyecto como propio y mencionó a Raquel únicamente como apoyo técnico. Ella permaneció sentada, sonriendo por obligación, mientras escuchaba los aplausos dirigidos a otra persona.
La rabia se mezcló con el miedo. Raquel necesitaba aquel trabajo y estaba convencida de que protestar la convertiría en una empleada difícil. Durante semanas revivió la escena, redactó correos que nunca envió y siguió formando a la misma jefa que se había apropiado de su esfuerzo. Sentía que debía digerir una injusticia que no podía aceptar y, al mismo tiempo, conservar un puesto del que dependía su estabilidad.
Aquella forma de callar no había empezado en la empresa. De niña vio cómo su madre aceptaba favores que después utilizaban para humillarla. Cuando Raquel se enfadaba, escuchaba: «No seas desagradecida; podríamos perder la ayuda que tenemos». Aprendió que proteger un vínculo o una seguridad exigía soportar aquello que le revolvía por dentro.
El conflicto empezó a cambiar cuando reunió documentos, pidió una entrevista con recursos humanos y explicó con precisión qué parte del proyecto había realizado. No buscó humillar a su jefa; pidió que se reconociera su autoría y que se definieran responsabilidades. La empresa corrigió la presentación interna y acordó un sistema de seguimiento. Por primera vez, Raquel sintió que podía defender su lugar sin perderlo todo.
Dos días después aumentaron la presión epigástrica, las náuseas y el dolor. La evaluación médica encontró gastritis por H. pylori y revisó también el uso frecuente de antiinflamatorios por una lesión de rodilla. Recibió el tratamiento correspondiente y seguimiento digestivo.
La historia permite ilustrar dos matices gástricos. La vía endodérmica orientaría hacia una experiencia que Raquel no consigue digerir, procesar ni aprovechar. La vía ectodérmica territorial pondría el foco en la injusticia, el sometimiento y la pérdida del lugar que considera propio. La localización real de la inflamación es la que orientaría qué lectura explorar.
Ruta endodérmica: la situación se vive como un «bocado» profesional valioso que Raquel necesita conservar, pero que no puede digerir ni aprovechar en las condiciones impuestas.
Ruta ectodérmica territorial: la apropiación de su trabajo se experimenta como injusticia, sometimiento y pérdida del lugar que le corresponde.
Posible conflicto programante: de niña aprendió que reclamar ante una humillación podía hacer perder la ayuda, el cariño o la seguridad familiar.
Posible conflicto desencadenante: su jefa presentó como propio el trabajo de un año y Raquel sintió que debía aceptarlo para conservar el empleo.
Resolución del conflicto: comenzó cuando documentó su aportación, pidió reconocimiento y recuperó capacidad de decisión sin abandonar el trabajo.
¿Qué propone la Descodificación Biológica?
La Descodificación Biológica es un enfoque que propone relacionar los síntomas físicos con la forma en que una persona ha vivido determinadas experiencias emocionales.
Su hipótesis es que el sistema cerebro-cuerpo respondería a situaciones percibidas como amenazantes, inesperadas o difíciles de afrontar mediante cambios biológicos que tendrían un sentido de adaptación o supervivencia.
Una de las referencias de este enfoque es la llamada Nueva Medicina Germánica, formulada por el doctor Ryke Geerd Hamer. Dentro de esta teoría se proponen correspondencias entre los conflictos biológicos, las áreas cerebrales y los diferentes órganos y tejidos según su origen embrionario.
Para comprender cómo se establecen estas relaciones, primero es necesario conocer qué son las capas embrionarias y cómo se vinculan, dentro de este modelo, con las distintas formas de vivir un conflicto.
¿Cómo relaciona este modelo las capas embrionarias con los conflictos biológicos?
Para entenderlo de una forma sencilla, este modelo propone que cada una de las capas embrionarias —a partir de las cuales se desarrollan los diferentes tejidos y órganos de nuestro cuerpo— estaría relacionada con un tipo principal de conflicto biológico.
Los órganos y tejidos derivados del endodermo, controlados según este modelo por el tronco cerebral, estarían relacionados principalmente con conflictos de supervivencia vinculados con la necesidad de atrapar, incorporar, conservar, digerir o expulsar un «bocado».
En el mundo animal, ese «bocado» sería literalmente el alimento o la sustancia necesaria para sobrevivir. En el ser humano también puede representar un alimento real, pero el modelo amplía su significado a cualquier cosa que la persona considere imprescindible para su seguridad o supervivencia: un trabajo, una casa, dinero, una oportunidad, un proyecto, el apoyo de alguien, el cariño, el amor, unas palabras o una relación.
Los órganos y tejidos derivados del mesodermo antiguo, controlados por el cerebelo según este enfoque, se relacionarían principalmente con conflictos de agresión y protección: sentirse atacado, amenazado, herido o en peligro, y necesitar proteger la propia integridad o la de alguien cercano.
Los órganos y tejidos derivados del mesodermo nuevo, controlados por la sustancia blanca cerebral, se relacionarían con conflictos de desvalorización, incapacidad o impotencia. La persona puede sentir que no es suficientemente fuerte, hábil o valiosa; que no puede realizar una determinada función, defenderse, sostenerse, avanzar o responder como necesita.
Por último, los órganos y tejidos derivados del ectodermo, controlados por la corteza cerebral según este modelo, estarían relacionados con conflictos de contacto, relación y territorio. Aquí se explorarían vivencias de pérdida de contacto o separación, contactos impuestos o no deseados, dificultades dentro de los vínculos, invasión del espacio personal, pérdida del propio lugar, sometimiento o conflictos territoriales.
La función de cada órgano aporta el matiz específico
Aunque los órganos y tejidos de una misma capa embrionaria compartirían una temática biológica general, el conflicto concreto dependería de la función que realiza cada estructura.
Las zonas endodérmicas de la faringe y del estómago se relacionarían con la temática general del «bocado», pero no la expresarían de la misma manera. En la faringe se exploraría principalmente la necesidad de atrapar, incorporar, hacer pasar o expulsar ese bocado. En el estómago, en cambio, la vivencia se relacionaría con digerir, procesar o asimilar algo que ya ha sido incorporado.
De esta forma, según la Descodificación Biológica, no solo sería importante lo que ha sucedido, sino cómo lo ha interpretado y vivido la persona: qué sintió, qué necesitaba, qué no pudo expresar y qué situación percibió como imposible de resolver.
¿Por qué una situación actual puede activar una respuesta corporal?
Para comprender por qué una experiencia concreta podría relacionarse con un determinado síntoma, este enfoque diferencia entre el conflicto programante y el conflicto desencadenante.
El conflicto programante sería una experiencia anterior —con frecuencia vivida durante la infancia, la adolescencia o una etapa de especial vulnerabilidad— en la que la persona registró una determinada forma de sentir. No es necesario que la experiencia fuera objetivamente traumática; lo importante, según este modelo, sería cómo la interpretó la persona y qué percepción quedó asociada.
El conflicto desencadenante sería la situación actual que reactiva aquella misma manera de sentir. No tiene que repetirse exactamente el acontecimiento anterior ni intervenir la misma persona: puede tratarse de una experiencia diferente que se vive con la misma tonalidad emocional o el mismo «resentir».
Cuando la situación presente conecta con aquella experiencia anterior y la persona no encuentra recursos para afrontarla, expresarla o resolverla, la Descodificación Biológica propone que el organismo podría activar una respuesta relacionada con el órgano o tejido asociado a esa función biológica, para promover la supervivencia.
En la gastritis gástrica, el posible conflicto desencadenante dependería de la zona implicada. En la curvatura mayor se exploraría una situación incorporada que la persona no consigue digerir, procesar o aprovechar. En la curvatura menor y el píloro se exploraría una contrariedad territorial vivida como injusticia, sometimiento o pérdida del propio lugar. El conflicto programante se buscaría en una experiencia anterior con la misma forma de sentir. En los cuadros crónicos o recurrentes se observarían especialmente las situaciones que se repiten o se mantienen durante mucho tiempo.
Estas interpretaciones se presentan como propuestas de reflexión y acompañamiento emocional. Reconocerte en una historia puede ayudarte a comprender cómo viviste una determinada experiencia, identificar necesidades que quedaron pendientes y desarrollar nuevos recursos para afrontar situaciones semejantes.
Una vez establecido, el síntoma o la enfermedad necesita su propio proceso de atención y evolución. La exploración emocional puede acompañar ese proceso, mientras que la valoración, el seguimiento y el tratamiento médico continúan siendo necesarios.
Si quieres saber más sobre la Descodificación Biológica, puedes leer aquí el artículo completo.
¿Cómo se aplica este modelo a la gastritis gástrica?
La gastritis gástrica no recibe una única lectura dentro del modelo. Primero debe conocerse la zona afectada. La curvatura mayor, el fundus, el cuerpo y el antro glandular se exploran desde la función de digerir, transformar y aprovechar; la curvatura menor y el píloro se exploran desde la sensibilidad, el territorio y la capacidad de ocupar o defender el propio lugar.
En la vía endodérmica (curvatura mayor, fundus, cuerpo y antro glandular del estómago), el modelo propone un aumento de la actividad secretora mientras la persona todavía vive la dificultad para digerir o aprovechar el «bocado». La inflamación se haría más visible después de la resolución del conflicto, cuando disminuye la actividad aumentada y comienza la reorganización del tejido.
En la vía ectodérmica territorial (curvatura menor y píloro del estómago), el dolor o el ardor pueden comenzar mientras la persona vive una injusticia, un sometimiento o una pérdida de posición. Después de la resolución del conflicto comenzarían el edema, la inflamación y el relleno de la zona modificada, por lo que la gastritis podría hacerse más evidente durante esa reparación.
¿Qué experiencias emocionales puedes explorar?
Una pregunta para empezar
¿Qué zona del estómago está afectada, qué tipo de gastritis se ha diagnosticado y existe H. pylori, consumo habitual de antiinflamatorios u otra causa médica identificada?
¿Qué situación habías vivido antes de que apareciera o aumentara la gastritis, y que acababa de perder intensidad o empezar a resolverse, en la que sentías que no podías digerir, procesar o aprovechar un «bocado» importante que ya habías incorporado?
¿Qué situación de injusticia, rencor o sometimiento habías vivido dentro de tu territorio, y qué cambió o empezó a resolverse poco antes de que la inflamación se hiciera más evidente?
¿Qué situación habías vivido en la que no sabías cuál era tu lugar, función o posición dentro de tu grupo o territorio, o sentías que debías elegir entre una opción y otra, y qué empezó a resolverse antes de que la gastritis se hiciera más evidente?
¿Qué situación se repite, con qué persona o contexto reaparecen las molestias y qué experiencia indigesta o contrariedad creías haber resuelto pero vuelve una y otra vez?
Posibles situaciones relacionadas
Situaciones reales:
- Presentar una enfermedad física causada por la bacteria Helicobacter pylori.
- Tomar de forma habitual medicamentos antiinflamatorios no esteroideos o entrar en contacto prolongado con alcohol, bilis u otras sustancias que irritan el revestimiento gástrico.
- Presentar gastritis autoinmunitaria, una enfermedad grave, una infección diferente de H. pylori u otra causa clínica de inflamación gástrica.
- Haber ingerido un alimento en mal estado, una sustancia irritante o algo que físicamente resulta difícil de digerir.
Situaciones figuradas:
- No poder digerir, procesar o asimilar una noticia, una traición, una discusión o una decisión familiar, laboral o económica.
- No poder obtener o aprovechar la propia parte de una herencia, unos bienes, una inversión, un negocio o un reparto familiar.
- Estar sometido injustamente por una persona de la familia, la pareja, el trabajo, la escuela u otra institución.
- Ser desplazado, desautorizado o humillado en una función o un espacio que se consideraba propio.
- Tener que obedecer una decisión importante con la que no se está de acuerdo.
- Quedar situado entre dos personas, grupos o posiciones enfrentadas y no saber dónde colocarse.
- No encontrar el propio lugar o tener que elegir entre dos opciones importantes, sintiendo que cualquiera de ellas implica una pérdida.
Sentido biológico del síntoma según la Descodificación Biológica
Curvatura mayor, fundus, cuerpo y antro · vía endodérmica
El sentido biológico propuesto sería aumentar la secreción y la capacidad digestiva para descomponer y aprovechar un «bocado» que la persona vive como difícil de procesar.
Mientras la persona está viviendo el conflicto, las glándulas aumentarían su actividad secretora y, si la vivencia se mantiene, el modelo describe crecimiento celular.
Cuando el conflicto se ha resuelto disminuye la secreción y aparecen edema, congestión e inflamación. Por tanto, la gastritis y su sintomatología inflamatoria podrían hacerse más evidentes durante la reparación, aunque el aumento funcional propuesto se sitúe mientras el conflicto estaba activo.
Curvatura menor y píloro · vía ectodérmica territorial
El sentido biológico propuesto sería aumentar la sensibilidad y modificar temporalmente la superficie de la mucosa para responder con rapidez a una injusticia, un sometimiento o una pérdida del propio lugar.
Mientras la persona continúa viviendo la contrariedad, el modelo describe hipersensibilidad y una ulceración microscópica que pueden producir dolor o ardor.
Cuando el conflicto se ha resuelto, la zona se vuelve edematosa e inflamada. Es entonces cuando la gastritis puede hacerse más evidente, con plenitud, presión, dolor o sangrado. Después podría aparecer un pico breve de síntomas, llamado epicrisis en Descodificación Biológica.
¿Quieres explorar qué puede haber detrás de tu síntoma?
Si quieres que te acompañe a comprender cómo puede relacionarse este síntoma con tu historia personal, puedes escribirme.
Tejidos, capas embrionarias, funciones y conflictos
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Tejido |
Capa embrionaria |
Función |
Conflicto emocional |
|---|---|---|---|
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Glándulas de la curvatura mayor, fundus, cuerpo y antro |
Endodermo |
Secretar ácido, pepsinógeno y moco; mezclar y descomponer el alimento para favorecer su aprovechamiento. |
No poder digerir, procesar o aprovechar un «bocado» necesario; tener lo que no se quiere y no tener lo que se quiere; no poder obtener o disfrutar la parte que se considera propia. |
|
Mucosa de la curvatura menor y el píloro |
Ectodermo territorial |
Revestir, aportar sensibilidad y regular el contacto y el paso del contenido hacia el duodeno. |
Contrariedad, injusticia o sometimiento territorial; no encontrar el propio lugar, no poder decidir o tener que aceptar una jerarquía vivida como invasiva. |
Fases del síntoma
Este modelo organiza el proceso en una secuencia. La Fase Activa comienza cuando la persona vive el conflicto y permanece mientras la situación se percibe como no resuelta. La resolución del conflicto marca el inicio de la Fase de reparación: primero aparece una etapa más edematosa, después una epicrisis breve y finalmente una etapa de cicatrización hasta regresar a la normotonía.
Curvatura mayor endodérmica: el aumento funcional se situaría mientras el conflicto está activo. La inflamación y muchas de las molestias se harían más evidentes después de la resolución del conflicto, durante la reorganización del tejido.
Curvatura menor y píloro ectodérmicos: el dolor o el ardor pueden comenzar mientras la persona vive la contrariedad. Después de la resolución aparecerían edema, inflamación y relleno; una agudización breve posterior puede intensificar el dolor, el vómito o el sangrado.
A. Curvatura mayor, fundus, cuerpo y antro · vía endodérmica
1. Fase activa
Qué ocurre en el tejido: Aumenta la actividad secretora de las glándulas y, si la vivencia se mantiene, el modelo describe crecimiento celular.
Qué puede notar la persona: Puede haber pocos síntomas, aumento de la acidez, digestión pesada o sensación de actividad gástrica.
Sentido biológico propuesto en esta fase: Aumentar la capacidad de descomponer, mezclar y aprovechar el «bocado» vivido como necesario pero difícil de digerir.
2. Post-solución A
Qué ocurre en el tejido: Después de la resolución del conflicto disminuye la secreción y aparecen edema y congestión mientras comienza la reorganización del tejido.
Qué puede notar la persona: La gastritis puede hacerse visible con plenitud, presión, náuseas, dolor, pérdida de apetito o vómitos.
Sentido biológico propuesto en esta fase: Iniciar la reorganización y reducir la actividad aumentada durante la Fase Activa.
3. Epicrisis
Qué ocurre en el tejido: Se produce una agudización breve de la actividad secretora y motora, con contracciones intensas.
Qué puede notar la persona: Puede aparecer un pico de náusea, vómito, dolor, espasmo o sangrado. El vómito con sangre requiere atención urgente.
Sentido biológico propuesto en esta fase: Realizar un reajuste breve antes de continuar la reparación.
4. Post-solución B
Qué ocurre en el tejido: Disminuyen el edema y la congestión y continúa la estabilización del tejido.
Qué puede notar la persona: La inflamación, la plenitud y las náuseas tenderían a reducirse progresivamente.
Sentido biológico propuesto en esta fase: Completar la reorganización y recuperar una función secretora y digestiva estable.
5. Normotonía
Qué ocurre en el tejido: El tejido recupera un funcionamiento más estable; si los ciclos se repiten, el modelo contempla cambios residuales.
Qué puede notar la persona: La persona puede quedar sin molestias o presentar recurrencias que requieren estudio médico.
Sentido biológico propuesto en esta fase: Restablecer la función habitual del tejido.
B. Curvatura menor y píloro · vía ectodérmica territorial
1. Fase activa
Qué ocurre en el tejido: Se produce adelgazamiento o ulceración microscópica de la mucosa, con hipersensibilidad y menor función local.
Qué puede notar la persona: Pueden aparecer ardor o dolor epigástrico, acidez, cólicos, espasmos, náusea o pérdida de apetito.
Sentido biológico propuesto en esta fase: Aumentar la sensibilidad y modificar la superficie para responder con rapidez ante una contrariedad, una injusticia o una pérdida del propio lugar.
2. Post-solución A
Qué ocurre en el tejido: Después de la resolución del conflicto comienza el relleno de la zona modificada, con edema, inflamación y una disminución transitoria de la sensibilidad.
Qué puede notar la persona: La gastritis puede hacerse más evidente con inflamación, plenitud, presión, dolor o sangrado.
Sentido biológico propuesto en esta fase: Reconstruir la superficie modificada durante la Fase Activa.
3. Epicrisis
Qué ocurre en el tejido: Se reactiva brevemente la hipersensibilidad y pueden aumentar el tono, los espasmos o el sangrado de una zona lesionada.
Qué puede notar la persona: Puede presentarse un pico de dolor, ardor, vómito o sangrado. La hematemesis y las heces negras son señales de urgencia.
Sentido biológico propuesto en esta fase: Reajustar brevemente la sensibilidad y el tono antes de continuar la reparación.
4. Post-solución B
Qué ocurre en el tejido: Disminuyen el edema y la inflamación y continúa la cicatrización de la mucosa.
Qué puede notar la persona: El dolor, la inflamación y la plenitud pueden ceder gradualmente.
Sentido biológico propuesto en esta fase: Completar la reconstrucción y recuperar la sensibilidad habitual.
5. Normotonía
Qué ocurre en el tejido: La mucosa se estabiliza; cuando existen ciclos repetidos, el modelo describe reparaciones sucesivas y cambios crónicos.
Qué puede notar la persona: La gastritis puede desaparecer o persistir por una causa clínica que necesite tratamiento.
Sentido biológico propuesto en esta fase: Restablecer la superficie y su función habitual.
Lateralidad en la vía territorial de la curvatura menor
Dentro de este modelo, la lateralidad biológica influiría en la tonalidad interpretativa de la curvatura menor y el píloro. En las personas diestras y en el hombre zurdo se exploraría principalmente una contrariedad territorial vivida con injusticia, rencor o sometimiento. En la mujer zurda se daría más peso a la identidad, el rol o la posición dentro del territorio y a la dificultad para elegir entre opciones.
La curvatura mayor endodérmica no modifica su lectura por ser una persona diestra o zurda. La lateralidad solo orienta las preguntas de la vía territorial dentro del modelo.
Rieles, recordatorios y reactivaciones
Una comida, un olor, un medicamento, una reunión, una persona o una frase pueden quedar asociados al episodio inicial y reactivar el mismo estado emocional. En la gastritis recurrente conviene observar qué situaciones preceden a cada brote.
En el plano físico deben registrarse H. pylori, antiinflamatorios, alcohol, reflujo biliar, horarios, alimentos, resultados de endoscopias y biopsias y otros factores identificados por el equipo sanitario.
Mi reflexión como terapeuta
La gastritis gástrica invita a diferenciar dos preguntas: qué experiencia no se consigue digerir o aprovechar y en qué lugar la persona siente que debe aceptar una injusticia para conservar seguridad o pertenencia.
El acompañamiento puede ayudar a reconocer la rabia, recuperar capacidad de decisión y construir límites sostenibles mientras la causa médica recibe su tratamiento específico.
Bibliografía y fuentes consultadas
Medicina y gastroenterología
NIDDK. Gastritis & Gastropathy.
NIDDK. Symptoms & Causes of Gastritis & Gastropathy.
NIDDK. Diagnosis of Gastritis & Gastropathy.
Psicología y Descodificación Biológica
Las siguientes obras se citan como fuentes del modelo interpretativo:
Espinosa del Valle, J. Guía psique-cerebro-órgano.
Institut Ángeles Wolder. Materiales formativos del Diplomado en Descodificación Biológica.
Hamer, Ryke Geerd. Compendio de la Nueva Medicina Germánica; Flèche, Christian. El origen emocional de las enfermedades; Sellam, Salomon. Diccionario de Biodescodificación; Corbera, Enric. Fundamentos de Biodescodificación.
Sobre la autora
Sara Sánchez Burgalés es psicóloga colegiada n.º 36993 y terapeuta integrativa, diplomada en Descodificación Biológica por el Institut Ángeles Wolder.
Contenido educativo. No sustituye la valoración ni el tratamiento sanitario.
