Gastritis duodenal o duodenitis
Medicina, tejidos implicados y exploración desde la Descodificación Biológica
¿Qué es la gastritis duodenal o duodenitis?
Médicamente, el término gastritis se reserva para la inflamación del revestimiento del estómago. Cuando la inflamación afecta al duodeno se denomina duodenitis; si compromete tanto el estómago como el duodeno puede hablarse de gastroduodenitis. En este Atlas se conserva también la expresión «gastritis duodenal» para facilitar su búsqueda, pero el artículo estudia la inflamación del duodeno.
La duodenitis puede no causar síntomas o producir dolor o ardor en la parte superior del abdomen, hinchazón, náuseas, vómitos, gases, diarrea, pérdida de apetito o cansancio. Entre sus causas se encuentran H. pylori, el exceso de ácido, los antiinflamatorios, la enfermedad celíaca, la enfermedad de Crohn, otras infecciones y diferentes sustancias irritantes.
La localización y la causa pueden estudiarse mediante historia clínica, pruebas para H. pylori, análisis, estudio de heces y endoscopia con biopsias cuando estén indicadas. Para aplicar el modelo de este Atlas es necesario conocer la región y el tejido afectados: el epitelio intestinal glandular se estudia por la vía endodérmica, mientras que determinadas zonas de transición y del bulbo duodenal se exploran mediante la vía ectodérmica territorial. No conviene asignar toda duodenitis automáticamente a una sola capa embrionaria.
Solicita valoración si el dolor, las náuseas, los vómitos o la pérdida de apetito persisten, se repiten o interfieren con la alimentación. La localización de la inflamación y su causa deben estudiarse; H. pylori, los antiinflamatorios y otras enfermedades requieren un tratamiento específico.
El vómito con sangre o con aspecto de posos de café, las heces negras o con sangre, el mareo, el desmayo, la palidez, la falta de aire, el dolor abdominal súbito e intenso o la incapacidad para retener líquidos requieren atención médica inmediata.
Déjame contarte una historia
Elena llevaba seis años organizando los cuidados de su madre. Cuando la familia tuvo que decidir entre una residencia y mantenerla en casa, su hermano insistió en que se quedara en su vivienda habitual. Elena no se opuso porque también deseaba que su madre estuviera acompañada, pero la decisión la obligó a reducir su jornada, coordinar citas, contratar ayuda y resolver cada imprevisto. No había elegido aquella organización y, sin embargo, ahora tenía que procesar todas sus consecuencias.
Su hermano aparecía algunos domingos, pero opinaba sobre todo: qué medicación debía tomar su madre, quién podía entrar en la casa y cuánto dinero debía gastarse. Cambiaba acuerdos y daba instrucciones a la cuidadora sin avisar. Elena sentía rabia y una profunda injusticia: sostenía casi toda la responsabilidad y, aun así, era tratada como si no tuviera autoridad. La situación se le hacía difícil de digerir y, al mismo tiempo, profundamente irritante. Quería cambiarla, pero temía que una discusión terminara alejando a su hermano y dejando a su madre aún más sola.
Aquella dificultad para defender su lugar tenía un antecedente sencillo. Durante la adolescencia, su hermano mayor elegía primero la habitación, los horarios y el uso del coche familiar. Cuando Elena protestaba, sus padres le pedían que cediera porque él era mayor y porque discutir «no merecía la pena». Aprendió a asociar la tranquilidad familiar con callar y adaptarse a una jerarquía que consideraba injusta.
La tensión empezó a cambiar cuando la trabajadora social reunió a los dos hermanos y dejó por escrito las responsabilidades de cada uno. Elena explicó que no continuaría coordinando los cuidados si su hermano desautorizaba sus decisiones. Él aceptó encargarse de dos tardes y consultar cualquier cambio. No desapareció todo el enfado, pero Elena dejó de sentirse atrapada en una función sin autoridad.
Pocos días después aumentaron el ardor, las náuseas y la presión en la parte alta del abdomen. La endoscopia mostró inflamación en el bulbo duodenal y las pruebas detectaron H. pylori. Elena recibió el tratamiento indicado y el seguimiento necesario para comprobar la evolución.
La historia reúne dos posibles matices, que solo deberían separarse después de conocer la localización real. La vía endodérmica pondría el foco en tener que procesar y asimilar las consecuencias de una decisión que Elena no eligió. La vía ectodérmica territorial se centraría en la irritación, la injusticia y la impotencia que siente cuando su hermano invade su función y le impide decidir. La inflamación se hace más notoria cuando la situación comienza a resolverse.
Vía endodérmica representada: Elena debe procesar y asumir unas consecuencias familiares que no eligió y que vive como difíciles de digerir y asimilar.
Vía ectodérmica territorial representada: su hermano invade la organización de los cuidados, desautoriza sus decisiones y ocupa una posición de mando que Elena considera injusta.
Posible conflicto programante: durante la adolescencia aprendió que conservar la tranquilidad familiar exigía ceder ante la jerarquía de su hermano y renunciar a defender su lugar.
Posible conflicto desencadenante: su hermano invade la organización de los cuidados, desautoriza sus decisiones y pretende ocupar una posición de mando sin asumir la responsabilidad cotidiana.
Resolución del conflicto: comienza cuando las responsabilidades quedan por escrito, Elena establece una condición clara y recupera capacidad real para decidir.
Conflicto emocional representado: dificultad para procesar unas consecuencias no elegidas, unida a irritación, injusticia, sometimiento e impotencia para modificar la situación.
¿Qué propone la Descodificación Biológica?
La Descodificación Biológica es un enfoque que propone relacionar los síntomas físicos con la forma en que una persona ha vivido determinadas experiencias emocionales.
Su hipótesis es que el sistema cerebro-cuerpo respondería a situaciones percibidas como amenazantes, inesperadas o difíciles de afrontar mediante cambios biológicos que tendrían un sentido de adaptación o supervivencia.
Una de las referencias de este enfoque es la llamada Nueva Medicina Germánica, formulada por el doctor Ryke Geerd Hamer. Dentro de esta teoría se proponen correspondencias entre los conflictos biológicos, las áreas cerebrales y los diferentes órganos y tejidos según su origen embrionario.
Para comprender cómo se establecen estas relaciones, primero es necesario conocer qué son las capas embrionarias y cómo se vinculan, dentro de este modelo, con las distintas formas de vivir un conflicto.
¿Cómo relaciona este modelo las capas embrionarias con los conflictos biológicos?
Para entenderlo de una forma sencilla, este modelo propone que cada una de las capas embrionarias —a partir de las cuales se desarrollan los diferentes tejidos y órganos de nuestro cuerpo— estaría relacionada con un tipo principal de conflicto biológico.
Los órganos y tejidos derivados del endodermo, controlados según este modelo por el tronco cerebral, estarían relacionados principalmente con conflictos de supervivencia vinculados con la necesidad de atrapar, incorporar, conservar, digerir o expulsar un «bocado».
En el mundo animal, ese «bocado» sería literalmente el alimento o la sustancia necesaria para sobrevivir. En el ser humano también puede representar un alimento real, pero el modelo amplía su significado a cualquier cosa que la persona considere imprescindible para su seguridad o supervivencia: un trabajo, una casa, dinero, una oportunidad, un proyecto, el apoyo de alguien, el cariño, el amor, unas palabras o una relación.
Los órganos y tejidos derivados del mesodermo antiguo, controlados por el cerebelo según este enfoque, se relacionarían principalmente con conflictos de agresión y protección: sentirse atacado, amenazado, herido o en peligro, y necesitar proteger la propia integridad o la de alguien cercano.
Los órganos y tejidos derivados del mesodermo nuevo, controlados por la sustancia blanca cerebral, se relacionarían con conflictos de desvalorización, incapacidad o impotencia. La persona puede sentir que no es suficientemente fuerte, hábil o valiosa; que no puede realizar una determinada función, defenderse, sostenerse, avanzar o responder como necesita.
Por último, los órganos y tejidos derivados del ectodermo, controlados por la corteza cerebral según este modelo, estarían relacionados con conflictos de contacto, relación y territorio. Aquí se explorarían vivencias de pérdida de contacto o separación, contactos impuestos o no deseados, dificultades dentro de los vínculos, invasión del espacio personal, pérdida del propio lugar, sometimiento o conflictos territoriales.
La función de cada órgano aporta el matiz específico
Aunque los órganos y tejidos de una misma capa embrionaria compartirían una temática biológica general, el conflicto concreto dependería de la función que realiza cada estructura.
Las zonas endodérmicas de la faringe y del estómago se relacionarían con la temática general del «bocado», pero no la expresarían de la misma manera. En la faringe se exploraría principalmente la necesidad de atrapar, incorporar, hacer pasar o expulsar ese bocado. En el estómago, en cambio, la vivencia se relacionaría con digerir, procesar o asimilar algo que ya ha sido incorporado.
De esta forma, según la Descodificación Biológica, no solo sería importante lo que ha sucedido, sino cómo lo ha interpretado y vivido la persona: qué sintió, qué necesitaba, qué no pudo expresar y qué situación percibió como imposible de resolver.
¿Por qué una situación actual puede activar una respuesta corporal?
Para comprender por qué una experiencia concreta podría relacionarse con un determinado síntoma, este enfoque diferencia entre el conflicto programante y el conflicto desencadenante.
El conflicto programante sería una experiencia anterior —con frecuencia vivida durante la infancia, la adolescencia o una etapa de especial vulnerabilidad— en la que la persona registró una determinada forma de sentir. No es necesario que la experiencia fuera objetivamente traumática; lo importante, según este modelo, sería cómo la interpretó la persona y qué percepción quedó asociada.
El conflicto desencadenante sería la situación actual que reactiva aquella misma manera de sentir. No tiene que repetirse exactamente el acontecimiento anterior ni intervenir la misma persona: puede tratarse de una experiencia diferente que se vive con la misma tonalidad emocional o el mismo «resentir».
Cuando la situación presente conecta con aquella experiencia anterior y la persona no encuentra recursos para afrontarla, expresarla o resolverla, la Descodificación Biológica propone que el organismo podría activar una respuesta relacionada con el órgano o tejido asociado a esa función biológica, para promover la supervivencia.
La duodenitis no recibe una única lectura dentro del modelo. En la mucosa glandular endodérmica, el posible conflicto desencadenante se relacionaría con tener que procesar o asimilar algo que ya ha ocurrido, especialmente unas consecuencias no elegidas que se viven como indigestas. En la región bulboduodenal estudiada por la vía ectodérmica se exploraría una contrariedad territorial: irritación, injusticia, sometimiento, interferencia o impotencia para modificar aquello que invade el propio lugar. En la mujer zurda se daría más peso a la identidad, el rol, la posición o la dificultad para elegir entre opciones. El conflicto programante se buscaría en una experiencia anterior con la misma forma de sentir. En los cuadros crónicos o recurrentes se observarían especialmente las secuencias repetidas de contrariedad, aparente resolución y reactivación.
Estas interpretaciones se presentan como propuestas de reflexión y acompañamiento emocional. Reconocerte en una historia puede ayudarte a comprender cómo viviste una determinada experiencia, identificar necesidades que quedaron pendientes y desarrollar nuevos recursos para afrontar situaciones semejantes.
Una vez establecido, el síntoma o la enfermedad necesita su propio proceso de atención y evolución. La exploración emocional puede acompañar ese proceso, mientras que la valoración, el seguimiento y el tratamiento médico continúan siendo necesarios.
Si quieres saber más sobre la Descodificación Biológica, puedes leer aquí el artículo completo.
¿Cómo se aplica este modelo a la duodenitis?
El duodeno continúa el proceso digestivo iniciado en el estómago. Por eso, en la mucosa glandular endodérmica, este modelo exploraría una situación que ya ha ocurrido y cuyas consecuencias la persona siente que debe procesar o asimilar aunque no las haya elegido: «esto ya ha pasado y ahora tengo que hacerme cargo, pero no consigo digerirlo».
En la región del bulbo estudiada por la vía ectodérmica territorial se exploraría otro matiz: una situación irritante o injusta que invade el lugar de la persona y que quiere cambiar, pero siente que no puede. El territorio puede ser la casa, la pareja, la familia, el trabajo, el dinero, una responsabilidad o cualquier espacio que se considere propio.
Si además aparecen náuseas, se añadiría el rechazo hacia aquello que la persona siente que tiene que procesar: «no quiero aceptar esto», «rechazo esta situación» o «solo de pensarlo se me revuelve el estómago».
La fase en la que se hace visible la inflamación depende del tejido estudiado. En la vía endodérmica (mucosa glandular del duodeno), el modelo sitúa el aumento digestivo y absorbente mientras el conflicto está activo y la inflamación después de la resolución. En la vía ectodérmica territorial (bulbo y región bulboduodenal) describe hipersensibilidad y modificación microscópica mientras continúa la contrariedad, y edema, inflamación y relleno cuando esta empieza a resolverse.
¿Qué experiencias emocionales puedes explorar?
Una pregunta para empezar
¿La inflamación afecta al bulbo o a otra zona del duodeno, existe también gastritis gástrica y se ha estudiado H. pylori, el uso de antiinflamatorios, el exceso de ácido, la celiaquía, Crohn u otra causa médica?
¿Qué situación habías vivido, y que acababa de cambiar o empezar a resolverse antes de que apareciera la inflamación, en la que ocurrió algo que no elegiste y después tuviste que procesar, asimilar o hacerte cargo de sus consecuencias, aunque lo vivías como difícil de digerir?
¿Qué situación de injusticia, rencor o sometimiento habías vivido dentro de tu territorio, en la que alguien interfería en tu lugar o en tus decisiones, y qué cambió o empezó a resolverse poco antes de que la inflamación se hiciera más evidente?
¿Qué situación habías vivido en la que no sabías cuál era tu lugar, función o posición dentro de tu grupo o territorio, o sentías que debías elegir entre dos opciones, y qué empezó a resolverse antes de que la inflamación se hiciera más evidente?
¿Qué parte de esta situación rechazas, qué no quieres tener que procesar o qué consecuencias sientes que te están obligando a aceptar?
¿Qué persona, consecuencia, jerarquía, decisión o situación reaparece y vuelve a despertar la misma dificultad para procesar, irritación, injusticia, rabia o sensación de impotencia?
Posibles situaciones relacionadas
Situaciones reales:
- Presentar una enfermedad física causada por la bacteria Helicobacter pylori u otra infección que pueda inflamar el duodeno.
- Tomar con frecuencia medicamentos antiinflamatorios no esteroideos o presentar un exceso de ácido que dañe el revestimiento duodenal.
- Presentar enfermedad celíaca, enfermedad de Crohn, sobrecrecimiento bacteriano, giardiasis u otra causa clínica de duodenitis.
- Estar expuesto a tabaco, alcohol u otras sustancias que irritan físicamente el aparato digestivo.
Situaciones figuradas:
- Tener que procesar las consecuencias de una separación, una pérdida, una noticia inesperada, un cambio laboral, un problema económico o una decisión familiar tomada por otra persona.
- Sentir que algo ya ha ocurrido y que ahora es demasiado tarde para evitarlo, pero todavía no se consigue digerir ni asimilar.
- Verse obligado a hacerse cargo de una situación que no se eligió y no saber qué hacer con lo que ha pasado.
- Sentir que otra persona invade o interfiere de forma constante en la casa, la pareja, la familia o el trabajo.
- Estar sometido injustamente a una autoridad o una jerarquía que no permite opinar ni decidir.
- Ser desplazado, desautorizado o humillado en un puesto, una función o un espacio que se consideraba propio.
- Tener que obedecer decisiones con las que no se está de acuerdo y resolver después sus consecuencias.
- Querer modificar una situación irritante y sentir que cualquier respuesta amenaza el trabajo, el vínculo o la pertenencia.
- No saber cuál es el propio lugar, rol o posición dentro de un grupo, o sentirse obligado a elegir entre dos opciones incompatibles.
- Repetir una contrariedad que genera rabia o rencor porque parece resolverse y vuelve a comenzar.
Sentido biológico del síntoma según la Descodificación Biológica
Mucosa glandular del duodeno · vía endodérmica
El sentido biológico propuesto sería aumentar la capacidad de digerir, procesar y absorber un contenido que ya ha llegado y que la persona vive simbólicamente como difícil de asimilar.
Mientras la persona todavía está viviendo el conflicto, el modelo describe un aumento de las funciones digestivas y absorbentes, de la secreción de moco y de la actividad de la mucosa.
Cuando el conflicto se ha resuelto disminuirían de forma brusca esas funciones y aparecerían edema, distensión e inflamación mientras el tejido se reorganiza. Por tanto, la duodenitis podría hacerse más visible y molesta después de la resolución del conflicto, aunque el aumento funcional propuesto se sitúe mientras la situación todavía estaba activa.
Bulbo duodenal · vía ectodérmica territorial
El sentido biológico propuesto sería aumentar la sensibilidad y ampliar temporalmente la superficie o el espacio de paso para reaccionar ante una contrariedad territorial que irrita, produce rabia o rencor y que la persona siente que no puede cambiar.
Mientras la persona todavía está viviendo el conflicto, el modelo describe hipersensibilidad y adelgazamiento o ulceración microscópica de la mucosa. El dolor o el ardor pueden aparecer durante este periodo.
Cuando el conflicto se ha resuelto comenzarían el edema, la inflamación y el relleno de la zona modificada. La gastritis duodenal o duodenitis podría hacerse más visible y molesta durante esta reparación. Después puede presentarse una agudización breve de dolor, espasmo, vómito o sangrado, denominada epicrisis dentro del modelo.
¿Quieres explorar qué puede haber detrás de tu síntoma?
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Tejidos, capas embrionarias, funciones y conflictos
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Tejido |
Capa embrionaria |
Función |
Conflicto emocional |
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Epitelio cilíndrico glandular del duodeno |
Endodermo |
Continuar la digestión del contenido que llega del estómago y favorecer la absorción de nutrientes. |
No poder digerir, procesar o asimilar una situación ya ocurrida; tener que hacerse cargo de unas consecuencias no elegidas que se viven como indigestas. |
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Mucosa gastroduodenal y región del bulbo duodenal estudiada por esta vía |
Ectodermo territorial dentro del modelo |
Revestir la zona de transición, aportar sensibilidad y participar en el paso del contenido desde el estómago hacia el duodeno. |
Contrariedad territorial vivida con irritación, rabia, rencor, injusticia o sometimiento; en la mujer zurda, dificultad relacionada con el rol, la identidad o la posición dentro del territorio. |
Fases del síntoma
Este modelo organiza el proceso en una secuencia. La Fase Activa comienza cuando la persona vive el conflicto y permanece mientras la situación se percibe como no resuelta. La resolución del conflicto marca el inicio de la Fase de reparación: primero aparece una etapa más edematosa, después una epicrisis breve y finalmente una etapa de cicatrización hasta regresar a la normotonía.
Vía endodérmica: el aumento de la digestión y la absorción se situaría mientras la persona todavía vive la dificultad para procesar o asimilar. La inflamación se haría especialmente evidente después de la resolución del conflicto, cuando disminuyen esas funciones y comienza la reorganización del tejido.
Vía ectodérmica territorial: la hipersensibilidad y la modificación microscópica se situarían mientras la persona vive la contrariedad. Después de la resolución aparecerían edema, inflamación y relleno; una agudización breve posterior podría intensificar el dolor, el vómito o el sangrado.
A. Mucosa glandular del duodeno · vía endodérmica
1. Fase activa
Qué ocurre en el tejido: Aumentan las funciones de absorción, la secreción de moco y hormonas digestivas y la actividad de la musculatura de la mucosa. El modelo contempla un tránsito más rápido y, si la vivencia es intensa o prolongada, crecimiento celular predominantemente plano.
Qué puede notar la persona: Puede haber mayor actividad digestiva o pocos síntomas mientras la persona continúa intentando procesar y absorber lo necesario.
Sentido biológico propuesto en esta fase: Aumentar la capacidad de digerir, absorber y aprovechar nutrientes o un «bocado» vivido como necesario.
2. Post-solución A
Qué ocurre en el tejido: Después de la resolución del conflicto disminuyen de forma brusca la absorción, la motilidad y la secreción de hormonas digestivas. Aparecen edema y distensión y el modelo describe reorganización del tejido con intervención microbiana cuando están presentes los microorganismos correspondientes.
Qué puede notar la persona: La duodenitis puede hacerse más evidente con inflamación, distensión alta, plenitud, gases, náuseas, vómitos, diarrea o dolor.
Sentido biológico propuesto en esta fase: Reorganizar el tejido y reducir la actividad aumentada mientras el conflicto permanecía activo.
3. Epicrisis
Qué ocurre en el tejido: Se produce una agudización breve con espasmos y dolores intensos tipo cólico. Puede aparecer diarrea muy líquida y salida de gases; en cuadros intensos, vómitos o diarrea con moco y sangre, que requieren valoración médica urgente.
Qué puede notar la persona: Puede producirse un pico de cólicos, espasmos, diarrea líquida, gases o vómitos. La sangre en el vómito o las heces requiere atención urgente.
Sentido biológico propuesto en esta fase: Realizar un reajuste breve de la motilidad y favorecer la expulsión del contenido que no se ha podido procesar.
4. Post-solución B
Qué ocurre en el tejido: Disminuyen los cólicos, los espasmos, la diarrea y los gases. Se normalizan progresivamente la absorción, la motilidad y la secreción y continúa la reparación del tejido.
Qué puede notar la persona: Los cólicos, la inflamación, los gases y las náuseas tenderían a disminuir mientras se recuperan la motilidad y la absorción.
Sentido biológico propuesto en esta fase: Completar la reparación y recuperar de forma progresiva la absorción, la motilidad y la secreción habituales.
5. Normotonía
Qué ocurre en el tejido: El tejido recupera un funcionamiento más estable. Si los ciclos se repiten, el modelo contempla cambios inflamatorios crónicos, alteraciones de la mucosa, malabsorción, diarrea o sangrados ocasionales.
Qué puede notar la persona: La función se estabiliza; la persistencia o la recurrencia exige estudiar y tratar la causa médica.
Sentido biológico propuesto en esta fase: Restablecer la función digestiva y absorbente del intestino delgado.
B. Bulbo duodenal · vía ectodérmica territorial
1. Fase activa
Qué ocurre en el tejido: Mientras la persona todavía vive la contrariedad, el modelo describe hipersensibilidad y adelgazamiento o ulceración microscópica de la mucosa del bulbo duodenal.
Qué puede notar la persona: Pueden aparecer dolor o ardor epigástrico, irritación o molestias intermitentes, aunque la inflamación todavía no sea la manifestación principal.
Sentido biológico propuesto en esta fase: Aumentar la sensibilidad y ampliar temporalmente la superficie o el espacio de paso para reaccionar ante una injusticia, un sometimiento o una contrariedad territorial.
2. Post-solución A
Qué ocurre en el tejido: Después de la resolución del conflicto comienza el relleno de la zona modificada, con edema, inflamación y una disminución transitoria de la sensibilidad.
Qué puede notar la persona: La gastritis duodenal o duodenitis puede hacerse más evidente con inflamación, plenitud, náuseas, presión, dolor o sangrado.
Sentido biológico propuesto en esta fase: Reconstruir la superficie modificada mientras el conflicto estaba activo.
3. Epicrisis
Qué ocurre en el tejido: Se reactiva brevemente la hipersensibilidad y pueden aumentar el tono, el dolor, los espasmos, el vómito o el sangrado cuando existe una lesión.
Qué puede notar la persona: Puede producirse un pico intenso de dolor, espasmo, vómito, hematemesis o melena. El sangrado digestivo requiere atención urgente.
Sentido biológico propuesto en esta fase: Reajustar brevemente la sensibilidad y el tono antes de continuar la reparación.
4. Post-solución B
Qué ocurre en el tejido: Disminuyen el edema y la inflamación y continúa la regeneración y estabilización de la mucosa.
Qué puede notar la persona: El dolor y la inflamación tenderían a disminuir mientras continúa la cicatrización y se trata la causa médica.
Sentido biológico propuesto en esta fase: Completar la reconstrucción y recuperar la sensibilidad habitual.
5. Normotonía
Qué ocurre en el tejido: La superficie recupera un funcionamiento más estable; las recaídas pueden mantener ciclos de lesión y reparación que necesitan seguimiento médico.
Qué puede notar la persona: La mucosa se estabiliza. La persistencia o la recurrencia exige revisar H. pylori, medicamentos, celiaquía, Crohn y otras causas.
Sentido biológico propuesto en esta fase: Mantener la integridad y la función habituales de la mucosa.
Lateralidad en la vía territorial del bulbo duodenal
Dentro de este modelo, en las personas diestras y en el hombre zurdo se exploraría principalmente una contrariedad territorial vivida con injusticia, rabia, rencor o sometimiento.
En la mujer zurda se daría más peso a la identidad, el rol o la posición dentro del territorio y a la dificultad para elegir entre opciones. Esta distinción solo orienta las preguntas del modelo interpretativo.
Rieles, recordatorios y reactivaciones
Una comida, una reunión, un correo, una orden, una persona, una jerarquía o un lugar pueden quedar asociados al episodio y reactivar la misma vivencia de contrariedad.
En el plano físico deben registrarse H. pylori, antiinflamatorios, exceso de ácido, tabaco, alcohol, celiaquía, Crohn, relación con las comidas, sangrado y resultados de endoscopias y biopsias.
Mi reflexión como terapeuta
La duodenitis invita primero a localizar el tejido y después a distinguir dos preguntas: qué acontecimiento ya ocurrido no se consigue procesar ni asimilar, y qué situación irritante o injusta se quiere cambiar pero se vive con impotencia.
El acompañamiento puede ayudar a elaborar las consecuencias de lo ocurrido, expresar la rabia, establecer límites y recuperar capacidad de decisión mientras se identifica y trata la causa médica de la inflamación.
Bibliografía y fuentes consultadas
Medicina y gastroenterología
Cleveland Clinic. Duodenitis.
NIDDK. Diagnosis of Gastritis & Gastropathy.
NIDDK. Peptic Ulcers Stomach or Duodenal Ulcers.
Psicología y Descodificación Biológica
Las siguientes obras se citan como fuentes del modelo interpretativo:
Espinosa del Valle, J. Guía psique-cerebro-órgano.
Institut Ángeles Wolder. Materiales formativos del Diplomado en Descodificación Biológica.
Hamer, Ryke Geerd. Compendio de la Nueva Medicina Germánica; Flèche, Christian. El origen emocional de las enfermedades; Sellam, Salomon. Diccionario de Biodescodificación; Corbera, Enric. Fundamentos de Biodescodificación.
Sobre la autora
Sara Sánchez Burgalés es psicóloga colegiada n.º 36993 y terapeuta integrativa, diplomada en Descodificación Biológica por el Institut Ángeles Wolder.
Contenido educativo. No sustituye la valoración ni el tratamiento sanitario.
