¿Y si aquel teratoma no fuera el verdadero problema? La historia de un duelo que pedía ser escuchado

10 Jul, 2026 | Biodescodificación

Ilustración de una mujer atravesando un proceso de duelo y sanación emocional
Ilustración de una mujer atravesando un proceso de duelo y sanación emocional

A veces creemos que acudimos a terapia por un síntoma. Pero, en realidad, llegamos para sanar una historia que lleva mucho tiempo esperando ser contada.

Recuerdo perfectamente la primera vez que ella entró en mi consulta.

No venía preocupada por un teratoma.

Ni siquiera sabía que, unos meses después, esa palabra aparecería en su vida.

Llegó porque sentía que ya no podía sostener tanto dolor.

Había vivido una de las experiencias más devastadoras que puede atravesar una madre: su bebé nació sin pulso.

Y cuando todavía intentaba comprender una pérdida tan inmensa, la vida volvió a golpearla.

Su pareja decidió terminar la relación. No porque hubiera una discusión o un acontecimiento concreto, sino porque ya no sentía lo mismo por ella.

En muy poco tiempo perdió mucho más que a un hijo y una relación.

Perdió la familia que había imaginado.

Perdió el futuro que llevaba años construyendo.

Perdió la ilusión de ver crecer a ese bebé.

Y perdió la posibilidad de seguir siendo madre dentro del proyecto de vida que había soñado.

Había demasiadas pérdidas acumuladas para un solo corazón.

Por eso empezó nuestro trabajo.

Sesión tras sesión fuimos dando espacio a un dolor que durante mucho tiempo apenas había podido expresarse.

Lloramos la ausencia de su hijo.

La ruptura de la relación.

La culpa.

La rabia.

La sensación de vacío.

Los "¿y si…?" que nunca tendrían respuesta.

No trabajábamos un síntoma.

Trabajábamos un duelo.

Una revisión médica cambió el rumbo

Mientras recorríamos ese proceso terapéutico, acudió a una revisión ginecológica. Tiempo atrás había tenido algún mioma y el ginecólogo quería hacer un seguimiento.

Fue entonces cuando apareció un nuevo hallazgo.

Le comentó que en el ovario derecho observaba un posible teratoma ovárico.

Como es lógico, aquella noticia generó incertidumbre.

Aquel posible diagnóstico llegaba en un momento en el que emocionalmente todavía estaba intentando reconstruirse.

Y fue entonces cuando decidimos explorar también ese síntoma desde la mirada de la Descodificación Biológica, siempre como un trabajo complementario al seguimiento médico, nunca como un sustituto del mismo.

¿Por qué el ovario derecho?

Dentro de la Descodificación Biológica, el ovario se relaciona simbólicamente con conflictos de pérdida o de muerte, ya sean reales o vividos como tales.

Además, este enfoque tiene en cuenta la lateralidad.

En una mujer diestra, el ovario derecho se asocia a pérdidas relacionadas con figuras como la pareja, el padre o los hermanos.

Cuando observamos su historia, la relación parecía evidente.

La ruptura con su pareja no había sido simplemente el final de una relación sentimental.

Para ella había significado perder un proyecto de vida, una familia y el futuro que imaginaba compartir con él.

Era una pérdida vivida con una intensidad enorme.

Por eso decidimos profundizar específicamente en esa vivencia.

Pero, ¿por qué algunas personas viven una pérdida con tanta intensidad?

Esta es una de las preguntas más importantes que nos hacemos en Descodificación Biológica.

No solemos quedarnos únicamente con el conflicto actual.

Buscamos comprender si existe una experiencia anterior que pudiera haber dejado una huella emocional muy profunda.

Según este enfoque, cuando un niño vive una situación extremadamente impactante y no dispone de recursos para comprenderla o gestionarla, esa experiencia puede quedar registrada como una especie de aprendizaje de supervivencia.

No significa que la persona vaya a enfermar en el futuro.

Significa que, si muchos años después vive una situación con una carga emocional muy parecida, esa antigua huella podría reactivarse.

No porque la historia sea idéntica.

Sino porque la emoción es la misma.

Por eso seguimos investigando.

Y encontramos un momento de su infancia que parecía haber dejado una marca muy profunda.

Cuando era pequeña, su padre sufrió un accidente grave.

Durante aquellas horas creyó que podía perderlo.

Sintió un miedo inmenso.

La sensación de que alguien imprescindible para ella podía desaparecer de un momento para otro.

Era una niña.

No tenía recursos para comprender ni elaborar un impacto así.

Desde la mirada de la Descodificación Biológica, aquella experiencia habría podido actuar como un conflicto programante.

Muchos años después, la ruptura con su pareja habría funcionado como el conflicto desencadenante.

No porque su pareja representara a su padre.

Ni porque estuviera reviviendo exactamente la misma historia.

Sino porque ambas situaciones compartían el mismo núcleo emocional: el miedo a perder un vínculo profundamente importante y la sensación de que el futuro que imaginaba se rompía de forma inesperada.

Fue ahí donde dirigimos nuestro trabajo.

No hacia el ovario.

No hacia el posible teratoma.

Sino hacia aquella emoción que llevaba tantos años esperando ser escuchada.

Poco a poco fue expresando el dolor que había guardado durante tanto tiempo.

Fue poniendo palabras a la culpa.

A la tristeza.

A la impotencia.

Al miedo.

Y comenzó, poco a poco, a despedirse de aquello que había perdido.

Lo que ocurrió después

Pasaron algunos meses.

Ella continuó con su proceso terapéutico y, como estaba previsto, acudió de nuevo a la revisión con su ginecólogo.

Aquel día recibió una noticia que ninguno de los dos esperaba.

El posible teratoma ovárico que había aparecido en la exploración anterior ya no estaba.

El ginecólogo volvió a revisar las imágenes y le explicó que no podía asegurar qué había ocurrido. La explicación que pudo ofrecerle fue que el primer hallazgo hubiera podido deberse a una interpretación de la prueba o a un falso positivo en la exploración.

¿Significa esto que el trabajo emocional hizo desaparecer el teratoma?

No.

No podemos afirmarlo.

Sería una conclusión que no estaría respaldada por la evidencia científica y no sería responsable establecer una relación directa entre ambos hechos.

Lo que sí puedo compartir es lo que viví durante aquellos meses.

Vi llegar a una mujer completamente rota.

Vi a una madre intentando sobrevivir al dolor de perder un hijo.

Vi a una mujer despidiéndose del proyecto de vida que había construido junto a la persona que amaba.

Vi cómo comprendía que aquella ruptura no solo estaba doliendo por lo que ocurría en el presente, sino también porque conectaba con un miedo mucho más antiguo que nunca había podido elaborar.

Y también vi cómo, poco a poco, recuperaba una paz que hacía mucho tiempo había perdido.

Quizá esa sea la verdadera enseñanza de esta historia.

No saber si un síntoma tiene o no un significado emocional.

Sino recordar que detrás de cada diagnóstico hay una persona.

Una historia.

Unas pérdidas.

Un miedo.

Y un dolor que merece ser escuchado.

Porque, independientemente de cuál sea la evolución médica, cuando una persona consigue comprender su historia, integrar sus heridas y reconciliarse con aquello que vivió, ya ha comenzado un proceso de transformación profundamente valioso.

Nota importante

Este artículo comparte una interpretación basada en la Descodificación Biológica, un enfoque que propone una forma de comprender la vivencia emocional asociada a determinados síntomas, pero que no cuenta con evidencia científica que demuestre una relación causal entre conflictos emocionales y la aparición o desaparición de enfermedades. En ningún caso sustituye el diagnóstico, el seguimiento ni el tratamiento médico. Su finalidad es ofrecer una mirada complementaria centrada en la experiencia emocional de la persona.

¿Quieres explorar qué puede haber detrás de tu síntoma?

Si quieres que te acompañe a comprender cómo puede relacionarse este síntoma con tu historia personal, puedes escribirme.

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Sara Sánchez Burgales

Sara Sánchez Burgales

Psicoterapeuta

Sara Sánchez Burgalés es psicoterapeuta especializada en acompañamiento emocional, autoconocimiento y Descodificación Biológica. En su consulta ayuda a comprender la relación entre las experiencias vividas, los patrones emocionales y la forma en que cada persona se vincula consigo misma, con su cuerpo y con los demás.